El martes por la mañana, Janet Yellen, nueva presidenta del consejo de la Reserva Federal (Fed), se estrenó ante el Congreso de Estados Unidos en su primer testimonio Humphrey-Hawkins .

El Humphrey-Hawkins es un reporte semianual sobre la política monetaria que presenta la Fed al Congreso, que incluye un testimonio oral por parte del Presidente de la Fed.

Los nombres Humphrey y Hawkins son los de los representantes que promovieron la iniciativa de ley a través de la cual se dio un mandato dual a la Fed para procurar la estabilidad de precios y el pleno empleo en 1978.

Es precisamente este doble mandato el que ha llevado a la Fed a actuar de manera extraordinaria para estimular la actividad económica mediante una política de tasas de interés de corto plazo en cero y un programa de inyecciones de liquidez sin precedentes.

Independientemente de la eficacia o no de la implementación de estímulos no ortodoxos como las inyecciones de liquidez , es claro que la actividad económica y el empleo vienen registrando una recuperación gradual pero notable desde hace algunos meses.

La tangible mejoría y la percepción de que ésta continuará han llevado a la Fed a comenzar con un retiro gradual de los estímulos no tradicionales. A pesar de que la Fed ha sido consistente en establecer que el retiro de estímulos seguirá siendo gradual y que su aceleración o suspensión temporal dependerá del desempeño de la economía, los mercados han estado nerviosos ante la falta de una directriz más clara en cuanto a la velocidad con que la Fed actuará.

Por un lado, existen quienes creen que la Fed debería suspender temporalmente o por lo menos desacelerar el ritmo de reducción de su programa de inyecciones de liquidez ante la reciente debilidad de algunos datos económicos como la creación de empleo, que ha estado debajo de las expectativas durante los últimos tres meses y el fuerte repunte en la volatilidad en los mercados financieros, creado por la salida de capitales en algunos países emergentes.

Por el otro lado, hay quienes creen que la Fed podría acelerar el retiro de estímulos, ya que el desempleo, una de las variables que el banco central ha identificado como clave, se encuentra ya muy cerca del objetivo de 6.5% que se había planteado este organismo.

Yellen es percibida como una economista menos dogmática que otros banqueros centrales que parecen obsesionados con el objetivo inflacionario. Durante su testimonio al Congreso, Yellen fue fiel a sus principios y mantuvo que aunque la economía y el empleo han progresado lo suficiente para comenzar a retirar estímulos, aún falta camino por recorrer. Asimismo, destacó que aunque el tapering no está en un curso predefinido, sería necesario observar un cambio importante en la situación económica, para bien o para mal, para modificar el plan actual.

Tal vez lo más importante del testimonio de Yellen es que su análisis del mercado laboral se enfocó en indicadores que van más allá de la tasa de desempleo, variables donde es más evidente que parte de la reducción de la tasa de desocupación se debe a una disminución en el número de personas buscando empleo y no a la creación de empleos nuevos.

Este enfoque de reducir el énfasis sobre la tasa de desempleo parece indicar que la Fed mantendrá las tasas de interés de corto plazo muy bajas, aun después de haber concluido el tapering e incluso cuando la tasa de desempleo se ubique cerca del objetivo original de 6.5 por ciento.