Después de escuchar el testimonio de l a presidente de la Reserva Federal, Janet Yellen ante una comisión del Congreso de Estados Unidos, que transmitieron en vivo en la página del diario británico Financial Times, me queda claro que t odas las acciones extraordinarias que ha realizado el banco central de EU desde que irrumpió la crisis financiera el 2008 han tenido solo un objetivo: Salvar a su sistema financiero.

N o hubo, no hay y no habrá una cooperación monetaria. La FED no fue, no ha sido y no será, el prestamista mundial de última instancia. Y a la Reserva Federal de Bernanke, lo mismo que a la de Yellen poco o nada le importa lo que ha pasado o pasará a los mercados emergentes con sus políticas de choque.

Claramente lo dijo en la primera intervención a pregunta expresa de uno de los legisladores de EU: Hemos estado siguiendo de cerca la reciente volatilidad en los mercados financieros globales ( ) nuestra sensación es que pese a la evolución de los acontecimientos no generan un riesgo importante para el panorama económico y de negocios de Estados Unidos. Por supuesto que continuaremos monitoreando la situación .

¿Así o más clara? Sus acciones sin precedentes de compras de activos, que motivaron según la cuentas de instituciones financieras globales como UBS, Franklin Templeton o Barclays, la llegada de unos cuatro trillones de dólares a los mercados emergentes, tuvieron siempre en la mira el descongelamiento de su mercado financiero. A costa de lo que fuera.

La fiesta de la liquidez que vivieron los emergentes en estos pasados cinco años, fue proporcional al tamaño del riesgo que vivía la economía de EU; tanto mayor era la inyección de liquidez desde la FED, mayor era el riesgo de que aquella maquinaria productiva encallase.

Nunca hubo, señor Raghuram Rajan, banquero central de India, una intención de generar cooperación monetaria mundial. Nunca señores del G20, convocados a la extraordinaria cumbre de Londres en 2009, hubo una intención de EU por aliviar una crisis financiera mundial. Todas sus acciones fueron, como son ahora, respuestas urgentes a una ruptura interna. La cooperación, era de ustedes hacia Estados Unidos.

Tan poco les importa en aquél país la corrida de capitales que está sangrando a los mercados emergentes como Turquía, India, Rusia, Brasil, Sudáfrica, entre otros, que ni siquiera merecen una mención en los discursos.

Nada más allá de la observación, como dijo la banquera, para ver en que punto puede pegarles a ellos en su todavía débil recuperación.

De mis apuntes.

Por cierto, en algún momento, con la serie de acuerdos bilaterales de intercambio de dólares por divisas locales, los llamados swaps interbancos centrales, se pudo pensar que la FED estaba actuando como prestamista mundial de última instancia.

Nada más lejos de la realidad. Los acuerdos eran para garantizar que los bancos estadounidenses con filiales en los mercados involucrados en los swaps, tuvieran acceso a la liquidez en dólares.