Aunque no supere a Lagarde, no será un perdedor; logró posicionamiento mediático. Los mexicanos saben que su banquero tiene buena reputación.

Agustín Carstens tiene 5% de posibilidades de ser el próximo Director Gerente del FMI, dice Intrade.com, sitio especializado en el mercado de predicciones.

Todo parece indicar que la competencia ya está decidida. No porque lo diga Intrade, sino porque Carstens no ha logrado construir la base de apoyo que su candidatura requería. No logró convencer a los BRIC de que él era el actor ideal para representar el papel de reformador del FMI. Le cargan dos sambenitos: lo consideran demasiado ortodoxo y más cercano a EU que a los países emergentes.

Agustín Carstens ha hecho una campaña de argumentos inteligentes, pero no basta. Pidió una elección basada en méritos y ha enfatizado su experiencia en manejo de crisis. Destacó, con inteligencia, el posible conflicto de intereses de Lagarde en el manejo de la situación europea. Ha logrado gran cobertura mediática, pero pocos apoyos en firme. Sólo tiene al bloque iberoamericano, sin contar a Brasil; EU lo ha elogiado, pero no lo endorsa.

Lagarde ha hecho la campaña de quien sabe que va adelante. Confirmó el apoyo europeo y se lanzó a coquetear con los BRIC, dejando de lado a Rusia, que ya tiene un candidato de Kazajistán. En India, China y Brasil ha prometido más y mejores posiciones para la gente que ellos propongan. Esto parece ser suficiente. Brasil ha dejado claro que apoyar a un mexicano no es parte de su agenda. China e India ya no hablan en favor de un Director Gerente que provenga de los países emergentes. Tendrán más posiciones y, quizá, apostarán para lograr que un indio o un chino sea el número uno del FMI en un futuro cercano.

Lagarde está muy cerca de convertirse en la cabeza del FMI. Será la primera mujer y la primera Directora Gerente no economista desde 1950. Ha superado con gracia los argumentos en contra y se le considera competente para resolver los retos de la agenda del FMI. Lo primordial es la solución de la crisis europea. Con menos urgencia, pero igual de importante, está la puesta al día de esta institución respecto del nuevo mapamundi económico. Europa ya no es el segundo bloque económico del mundo, son los BRIC.

Agustín Carstens quedará segundo en la carrera, pero no será un perdedor. Logró un posicionamiento mediático importante. La prensa especializada internacional le reconoce capacidad e integridad. Son muchos los que afirman, abiertamente, que es el mejor candidato. En nuestro país, entre el gran público, el gran triunfo de Carstens es que logró ser tema de conversación por algo más que la frase del catarrito. Es bueno para él y para el Banco de México (Banxico) que los mexicanos sepan que el banquero central tiene reconocimiento internacional. Vivimos en la era de la economía de las reputaciones. Su campaña por el FMI le agrega valor a Banxico, dentro y fuera. Hay espacio para dudas. La forma en que se ha conducido su candidatura ha estresado la institucionalidad del banco central. La autonomía no fue pensada para promover la búsqueda de un puesto internacional del Gobernador. Esto es delicado, pero no grave, si pensamos en los desafíos del banco central en el 2012. La economía mundial está deteriorándose y el escenario nacional apunta a una contaminación mayor de la economía por la política. La gran cuestión es qué tan enfocado estará Agustín Carstens para desempeñar las humildes tareas cotidianas de Banxico, luego de ver la gloria del FMI tan de cerca.

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