Una mala decisión genera más de una consecuencia negativa. La Ciudad de México se asfixia por una suma de factores: gran concentración de partículas contaminantes en el aire, altas temperaturas, inconsciencia de quienes se empeñan en contaminar de múltiples formas, malas decisiones del gobierno capitalino como el programa #HoyNoCircula, corrupción en los centros de verificación que, a cambio de mordidas, autorizan vehículos que no deberían circular y la negativa de mejorar y/o sancionar al transporte público que no cumpla con las normas.

La preocupación más urgente es cómo resolver un problema que, eventualmente podría salirse de control si la única alternativa es el fallido #HoyNoCircula. Hasta hoy, el gobierno parece no tener claridad de cómo ir más a fondo; quizás espera que el viento se lleve la contaminación de la misma manera en que apela al olvido para que el tiempo borre sus errores de la corta memoria.

La aclaración de Uber a los usuarios tras el malestar que generó el costo de la tarifa dinámica refleja lo absurdo que es el ?#HoyNoCircula, pues el propio algoritmo puso en evidencia el comportamiento del mercado cuando el gobierno se mete donde no debe. Una medida como ésta nunca ha sucedido en otra ciudad del mundo, explicaron.

La decisión de Uber de rembolsar la totalidad del viaje a quienes pagaron más de 4.9X o regalar dos viajes a quienes pagaron más de 3.5X es acertada siempre y cuando sea una decisión no impuesta por el gobierno. Lo mismo limitar la tarifa dinámica.

La arrogancia del gobierno es pretender que tiene toda la información, que puede y debe meterse en las empresas para regular y favorecer a quienes supuestamente son víctimas de precios elevados que en realidad responden a la oferta y demanda. Es el control de precios el que distorsiona el mercado afectando a quienes menos tienen.

No podemos tolerar que los gobiernos ignoren los efectos secundarios de malas decisiones cuyos costos pagamos los ciudadanos; terminan lavándose las manos y heredando los problemas. Prueba de ello es la falta de voluntad para mejorar el transporte público, una medida urgente que ninguno de los últimos gobiernos ha resuelto.

No se nos olviden los miles de árboles que se han talado en los últimos meses a pesar de la resistencia ciudadana. Si fuera cierto que la prioridad es la salud pública, como afirma el gobierno, entonces no hay justificación para acabar con los pulmones de la ciudad. La corrupción ya nos asfixia.

Twitter: @armando_regil