La industria del entretenimiento ha sido de las más afectadas por la pandemia y la recesión. Al no programarse conciertos y funciones de teatro presenciales, los músicos y actores teatrales han sido particularmente golpeados ya que no devengan un sueldo. Sus ingresos dependen de que haya eventos. Muchos llevan un año sin trabajar, y las pocas presentaciones por Zoom sólo han compensado muy menormente sus ingresos.

La víctima más reciente son las salas cinematográficas. En el país operan poco más de 3,000 salas. Recientemente, la cadena Cinemex decidió cerrar indefinidamente todas sus salas. La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine) señala que la industria perdió entre marzo de 2020 y el inicio de febrero de este año 18,400 millones de pesos. El monto es similar a lo que la industria ganó por ingresos de taquilla en 2019. Sólo en ventas por taquilla, Canacine indica una caída de 80% en 2020. Esto no contempla las pérdidas en las ventas de alimentos y bebidas. Se calcula que el desempleo generado en la industria fue significativo.

Por otro lado, ya se sabe que la industria restaurantera ha tenido una fuerte afectación. Han logrado ciertas concesiones para reabrir parcialmente, pero los problemas persisten sobre todo para los pequeños y medianos. Por ejemplo, un restaurante con 25 mesas es rentable si hay una ocupación del 90%, pero con permitirle usar solo cinco mesas simplemente no es una actividad viable.

No es claro una vez que se recupere la economía, cuántas de las actividades de conciertos, teatros, cines y culinarias regresarán a como las conocíamos; más aún, si podrán recontratar a los desempleados. En especial, ante el panorama de que el total de la población en nuestro país estará vacunada en unos dos o tres años. En estas cuatro industrias será muy difícil reestablecer el modelo de negocio previo a la pandemia. Deberán reinventarse, lo que implicará inversiones iniciales, pues el mundo para los consumidores no volverá a ser el mismo. Pasará un tiempo en lo que la gente querrá asistir a conciertos masivos y a salas de cine y teatro abarrotadas. Igualmente, muchos considerarán el riesgo de regresar libremente a los restaurantes. En éstos, el nuevo modelo implicará la reducción hacia locales más pequeños con más áreas abiertas, y como muchos ya lo están haciendo, con mesas y gabinetes aislados por acrílicos o paredes en forma privada, y una mejor organización y oferta de comida para llevar.

El tamaño de los cines se reducirá (muchos aún más) y bajarán fuertemente en número. La industria podría invertir en empresas de streaming tipo Netflix y enfocarse más a autocinemas. Claro que para ello se requieren grandes espacios, pero podrían hacer un arreglo para utilizar los estacionamientos de los centros comerciales en horarios de no uso de las tiendas. De igual forma, como ya ha venido sucediendo, la reinvención implicará más conciertos y obras de teatro por streaming.

En un buen tiempo, ya nada volverá a ser como antes. También como consumidores debemos reinventarnos hacia un nuevo modelo y abrirnos a nuevas experiencias.

Twitter: @frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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