Soberbios como son, los diputados dicen que no se van a dejar presionar por nadie, menos por el Presidente de la República, para que saquen adelante la reforma laboral que tienen congelada desde hace años.

No aceptaremos presiones, dice el Presidente de la Cámara de Diputados mientras saca el pecho, ve al cielo y levanta la voz. Con ese tono del legislador omnipotente mexicano que no tiene que rendir cuentas, verdaderamente, a nadie.

Claro, después de tan arrogante declaración viene la indivisible retórica mentirosa de siempre. Dijo el perredista presidente Guadalupe Acosta Naranjo: Le tendremos que decir al Presidente de la República que el Congreso va a trabajar sin presiones, pero que lo haremos atendiendo una necesidad de los ciudadanos .

Lo peor de este discurso hueco y embustero es que el perredista le hace el trabajo sucio al PRI.

Para un partido que se vende como progresista debería ser no sólo conveniente apoyar una reforma que beneficie a los trabajadores, sino obligatorio procurarla. Y es la hora en que hay una propuesta del PAN, una propuesta del PRI y nada, absolutamente nada que haya propuesto la mal llamada izquierda.

Y lo que sí hacen es seguir el juego protector de los intereses sindicales del tricolor para que no haya una reforma laboral que beneficie a los que buscan trabajo y pueda eventualmente afectar los intereses de los líderes sindicales.

Pero estamos gobernados por cobardes con intereses. Si en el Poder Legislativo, Ejecutivo o Judicial hubiera personas más valientes y comprometidas con sus responsabilidades, no habría desquiciamientos viales como los de la semana pasada por parte de los maestros en la ciudad de México.

Tampoco habría un gobierno temeroso como el de Michoacán, que se esconde debajo del escritorio mientras unos delincuentes secuestran camiones y paralizan todo un estado por la falta de autoridad ante su petición de que no los reprueben aunque no estudien.

Y en el Legislativo, los diputados aprobarían reformas como la laboral que saben perfectamente que es la diferencia entre que miles de personas consigan trabajo o bien, sigan como hasta ahora.

Pero si los diputados priístas congelan su propia iniciativa de reforma laboral es por la simple razón de que implicaría un beneficio social que se adjudicaría al gobierno de Felipe Calderón.

Y, bajo la lógica mezquina de la oposición, es mejor que miles no tengan trabajo antes que permitir que Calderón salga a los medios a presumir un logro de su gobierno.

La verdad es que es una vergüenza el actuar del Poder Legislativo. En el caso del Senado, hay un esfuerzo mayor por superar las diferencias partidistas y, la verdad sea dicha, los coordinadores de las diferentes fuerzas ahí representadas se comportan con mucha más altura que los diputados.

Los términos Cámara Alta, Cámara Baja son incorrectos en un sistema presidencialista como el mexicano, pero sí describen a los diputados como una Cámara baja de miras, de estatura, de compromiso, de entendimiento y hasta de inteligencia para hacer lo que deberían.

Se supone que hoy los senadores del Partido Acción Nacional van a presentar otra iniciativa de reforma laboral, una que tiene dos funciones: presionar el tema en el Congreso y ayudar a la propaganda oficial de impulsar este cambio.

Es un hecho que la insistencia de Calderón de que este tema está trabado por su oposición es parte de la propaganda, sin duda. Y lo hará más para defender su sexenio que a su candidata, pues ella fue responsable del trabajo legislativo de su partido mucho tiempo.

Pero ésa es una avenida muy grande que los priístas con el apoyo de los naifs perredistas le han dejado al gobierno federal.

Es prácticamente un hecho que los diputados seguirán siendo la vergüenza que son hasta hoy. Y no exagero. El viernes pasado muchos diputados faltaron a su trabajo, no fueron como tienen que ir a sesionar y por falta de quórum se tuvo que dejar pendiente la aprobación en lo particular de la ley general para prevenir, sancionar y erradicar los delitos en materia de trata de personas.

Si esas personas con fuero son incapaces simplemente de estar presentes para que se pueda sacar adelante un tema tan importante y delicado, ¿cómo debemos expresarnos de ellos? ¿Qué podemos esperar de partidos y gente así?