Desde este país de mercaderes, en el que se compra y se vende todo; las conciencias, las almas, los expedientes de las investigaciones, al mejor postor. Mercader el que filtra la información por los pesos que no sabe ganar de otra manera, mercader el “periodista “ que no sabe investigar , que no tiene ética, porque no ignora que si hace pública una información clasificada hará que se escapen los culpables, y eso lo hace cómplice de los criminales, por unos pesos que su familia disfrutará con el sabor del dolor ajeno . Mercader el abogado que tramita el amparo para un criminal sabiendo que si sigue libre ese criminal seguirá haciendo daño. Mercaderes los jueces que dejan libre a un delincuente a cambio de una dádiva. Mercader, mercaderes, del dolor ajeno.

Las familias de Yesenia, Rubén, Mile, Alejandra y Nadia, estamos indignadas, por estas actitudes que nos han dejado en un estado de indefensión como al principio de los sucesos ocurridos el 31 de julio de 2015 cuando ellos fueron asesinados, mejor dicho en un estado mayor de indefensión porque, si bien sabíamos que no se podía confiar en una administración como la que dirigía Mancera y sus secuaces, aún confiábamos en podía haber un cambio.

Al enterarnos, ya hace más de un mes, en un noticiario de Televisa, que ha sido filtrada la información que se supone es clasificada, entonces, estamos ciertos que no podemos confiar en nadie. Esta administración es igual a la anterior, mercenaria, insensible y antiética, o no, tal vez es peor; la anterior se presentaba con su cinismo y sin caretas y los resultados que mostraba no nos sorprendían, pero ésta se cobija bajo el manto de la izquierda, de la justicia y de la ética, sin embargo su actitud es mercenaria, ultraderechista insensible y corrupta.

En este caso que la Fiscalía suele llamar Caso Narvarte, esta misma ha mostrado la vida y el rostro de las víctimas, y protege la identidad e integridad de los asesinos, por aquello del debido proceso, que ellos mismos violaron cuando no cuidaron la cadena de custodia y alteraron la escena del crimen, antes como ahora, en complicidad con algunos medios han filtrado información y con ello alertan a los delincuentes que aún siguen libres; ahora, como entonces, siguen violentado el proceso, ya dosificando su trabajo, ya dosificando la información a las familias, ya filtrando información, ya haciendo espectáculo del dolor y la condición y hasta incitando con su lenguaje a pensar en la justificación de los asesinatos.

Desde 2015 han modificado la escena del crimen y han entorpecido las investigaciones, ahora sabemos que es a propósito; no tenemos pruebas, pero no tenemos dudas , aunque no sabemos bien por qué lo hacen. ¿Hay algún pez gordo que protegen ?, utilizo esta jerga propia de ellos con el perdón de los peces.

A alguien le interesa mucho el dinero y vendió la información clasificada, porque es su forma de operar, son costumbres de siempre, de eso viven porque no saben hacer otra cosa, es su condición de mercaderes con el dolor ajeno, por eso se dedican a eso, es su mundo, su inframundo.

En este caso, aún no han agotado todas las líneas de investigación, a las familias nos han dicho que el informe no es concluyente, nos han prometido diversas diligencias que ahora no será posible hacer porque han filtrado nombres y alertado a los que están implicados y libres. Lo hacen a propósito para obtener ganancias y favores.

Ahora como antes, revictimizan y cuasi justifican los asesinatos, emiten juicios de valor en sus informes acerca de las vidas de las víctimas, dosifican la información, que es otra forma de tortura y se solazan haciéndonos creer que están haciendo su trabajo cuando ellos saben que no es así. Nos agreden, nos mienten, con su actitud y su trato, nos obligan a hacer investigaciones que les corresponde a ellos y nos tienen especulando desde hace seis años porque no hacen su trabajo. Mercaderes del dolor ajeno.

Esta carta la escribo hoy en protesta, en defensa de la memoria y en defensa propia, ante la indiferencia e indolencia de una Institución que no ha dado respuesta a nuestra carta de protesta y denuncia que hemos enviado a la propia Fiscalía , desde hace un mes, por las filtraciones y ante la postergación una y otra vez de las reuniones que nos deben.

*La autora es madre de Nadia Vera, mujer y ciudadana.