Los partidos grandes ya definieron a los protagonistas del 2012. La exclusión del exsecretario de Hacienda, Ernesto Cordero, de la boleta hará prescindible cualquier discusión ortodoxa sobre la marcha de la economía. Por el contrario, la inclusión de Josefina Vázquez Mota atraerá (como ya ocurrió, de facto) los reflectores sobre los saldos de la política social durante la primera década del siglo XXI.

Para la abanderada panista a la Presidencia, los territorios del debate son fangosos. Y más si permite que sus adversarios conviertan las campañas en un referéndum sobre los regímenes panistas o en un confesionario donde tenga que definir su postura respecto de asuntos como el derecho de las mujeres a abortar o el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En el combate a la corrupción, Vázquez Mota podría encontrar un solaz de refugio y amparo, sobre todo si las pesquisas judiciales sobre mandatarios priístas del norte y el Golfo derivan en la aprehensión de connotados dirigentes partidistas. Una apuesta en este rubro, sin embargo, puede ser contraproducente ante la laxitud de los gobiernos panistas en la concesión de contratos y la contratación de obras públicas.

¿Y la guerra contra las drogas? La abanderada del PAN deberá establecer con claridad y precisión si debe continuar -en seguimiento a la línea trazada por la administración calderonista- o finalizar.

La introducción de este tema en la agenda de las campañas debe atribuirse al presidente Calderón Hinojosa. ¡Claro que hay que combatir a los criminales! Y el gobernante que considere no combatirlos, (mejor) que no sea gobernante , expresó apenas antier en Tecámac, Estado de México.

Para los candidatos presidenciales, una buena parte de estas definiciones tiene que ver con el papel de las Fuerzas Armadas en el combate a las bandas criminales, pero también con el establecimiento de una postura respecto de la legalización del consumo de algunas sustancias catalogadas como prohibidas.

Cada vez más voces -dentro y fuera de México- se pronuncian en favor de un sistema de regulación efectivo y humanitario de las drogas.

El saldo sanguinario de la política de seguridad pública del gobierno federal constriñe la discusión al empleo de mayor inteligencia -en una acepción amplia- para encarar a las bandas del crimen organizado.

Algunos personajes de renombre, como los intelectuales Carlos Fuentes, Héctor Aguilar Camín y Jorge G. Castañeda, han expresado su postura contraria a la agenda prohibicionista global, basada en la visión de las drogas como amenaza ; una agenda que da una autoridad moral clara y directa a aquellos que la respaldan, mientras califica de ética y políticamente irresponsables a quienes se le oponen.

Otros, como el expresidente Vicente Fox, han disparado bolas de humo sobre el tema -su propuesta de una tregua con los capos fue malinterpretada y censurada- que han reducido a su mínima expresión el debate de fondo: ¿puede el absolutismo moral remplazar a la ética de la efectividad que se le exige a los gobiernos en este tema?

Nadie en control absoluto de sus cabales podría pedir a los candidatos presidenciales que se pronuncien en favor de la legalización inmediata e incondicional de todas las drogas. En cambio, resulta necesario escuchar sus planteamientos, ante la evidencia creciente que sugiere que la forma más eficaz de reducir al mínimo los efectos nocivos de las drogas es mediante la regulación, basada en estructuras normativas y legales, en vez de la prohibición.

Mañana, en el Museo de Antropología y por la convocatoria de México Unido contra la Delincuencia, tendrá lugar una de las discusiones definitorias de los términos de este debate. Drogas: un balance a un siglo de su prohibición, se llama este foro internacional que durará tres días y contará con la participación de los expresidentes Fernando Enrique Cardoso, de Brasil, y César Gaviria, de Colombia; del exsubsecretario de Estados de la administración Clinton, Arturo Valenzuela, de los investigadores Luis de la Calle, Juan Pardinas, Ernesto López Portillo y Luis Astorga, de Ethan Nadelmann, director del Drug Policy Alliance y otros expertos.

EFECTOS SECUNDARIOS

¡ARRANCAN! Las precampañas están a punto de concluir y sólo Nueva Alianza falta por definir a su candidato presidencial. En la boleta electoral ya están Josefina Vázquez Mota, por el PAN; Andrés Manuel López Obrador, por el Movimiento Progresista, y Enrique Peña Nieto, por la alianza Compromiso por México. En esta misma sección, el viernes 10 se publicaron los resultados de la encuesta más reciente de Consulta Mitofsky, la firma que preside Roy Campos. Son el punto de partida de la carrera presidencial: la ventaja actual del candidato puntero es de 19 puntos (48% de las intenciones de voto es para Peña Nieto, por 29% de Vázquez Mota y 22% de López Obrador). En febrero del 2000, Labastida aventajaba por siete puntos, los mismos que AMLO en el 2006.Para diputados, aún sin candidatos, las preferencias marcan 35% para el PRI; 20% para el PAN, 16% para el PRD y 1% al Panal.

En el caso de las preferencias para Jefe de Gobierno del DF, las respuestas favorecen al precandidato del PRD, Miguel Ángel Mancera, con 42%, seguido de la priísta Beatriz Paredes, con 19%, y la precandidata panista, Isabel Miranda de Wallace, con 16 por ciento.