Se incrementa el salario en la iniciativa privada, pero a los trabajadores de gobierno se les recorta; se pide que no haya ajustes de trabajo y se despiden plazas en gobierno; se mejoran las condiciones de ahorro para el retiro del IMSS vía las afores, pero los trabajadores del gobierno vía ISSSTE se quedan sin recibir el beneficio; se pide vía la reforma al outsourcing que se cumpla con los compromisos de los trabajadores, pero en gobierno se eliminan prestaciones.

Por otro lado, se pide seguir con las medidas de seguridad en materia de salud, pero no se acelera la vacunación; se avanza con la vacunación de 50 años, pero aún hay comunidades en las que después de 40 días no se concluye con la segunda dosis para los adultos mayores de 60 años.

Se dice que se tienen camas disponibles y se está atendiendo en el sistema de salud, pero no hay medicamentos y la posibilidad de atención médica avanzada es casi imposible.

Atender la crisis del sector salud es más que apremiante. De lo contrario, el Covid-19 será un tema menor de frente a la escasez de medicamentos, mal servicio y reformas que no terminan de fortalecer esquemas que venían funcionando en pro de una población, como es el caso del “Seguro Popular”, que se olvidó y que no ha terminado de convertirse en Insabi, bajo la dirección de Juan Antonio Ferrer y que en teoría entraría en operación el primero de enero de 2020.

Existen tres problemas en materia de salud que pueden explotar en cualquier momento. Comenzando por la falta de presupuesto, que ha venido disminuyendo desde 2015 y restado medio punto del PIB, existe un subejercicio de presupuesto del 4%, que se está dejando de destinar a programas preventivos, como es el de la obesidad, aunado a ello, y ya lo comentaba, la falta de una reestructuración del sector salud, porque se han dejado mecanismos que se han reformado cuando venían funcionando bien, ocasionando la escasez de medicamentos en la población más vulnerable.

Es necesario recoger las lecciones de esta reestructuración que hubo en el sector salud, para que en función de objetivos más enfocados a atención médica y alimentos se pueda avanzar y llegar al mismo nivel de exigencia operativa que se tenía con el sistema anterior.

Y ya de ahí construir a futuro. Lo más complicado y que requiere de una reforma fiscal, es reponer los recursos que ha perdido el sector salud y elevarlos a los niveles que se recomiendan internacionalmente.

Estamos hablando de que al menos habría que elevar en medio punto porcentual del PIB el presupuesto a la salud, y de ahí, ir construyendo un sistema de seguridad universal que podría significar que se gaste el doble de lo que actualmente se destina en el sistema de salud.

La redistribución de recursos o presupuesto sería importante, pero no es la solución.

Habría que pensar en endeudamiento para fortalecer el sector salud, por otro lado, algunos proyectos de inversión podrían retardarse o redireccionarse, para hacerse de más recursos en el sector salud.

Se necesitan recursos de entre 150,000 millones de pesos y 250,000 millones de pesos. Hay que revertir los esquemas de recursos en efectivo, a cambio de incrementar el gasto en términos relativos.

Si se gasta en lo mismo: Pemex e inversión en la infraestructura para los programas de esta administración, no vamos a salir del problema de capital humano, salud y educación en que estamos sumergidos, asegura Rodolfo de la Torre, doctor y especialista del sector.

Problemas de infraestructura, equipamiento y aprovisionamiento, serán palpables en el corto plazo. Hay mucho por hacer. Qué estará pensando el secretario de Salud, Jorge Alcocer.

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.

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