El mes que acaba de transcurrir estuvo lleno de acontecimientos:

1. Después de que el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos había mostrado un crecimiento de 5% anualizado, en el último trimestre del 2014 reportó un incremento de apenas 2.6%, generando con ello una reacción negativa respecto de qué tan robusta es la recuperación de su economía y sembrando confusión sobre cómo, cuándo y cuánto aumentarán las tasas americanas, si es que esto finalmente sucede.

2. El precio del petróleo (Brent y WTI, los parámetros internacionales) siguió cayendo a niveles por debajo de 50 dólares el barril; sin embargo, a fin de mes mostró un ligero repunte. La discusión entre quienes opinan que esto es sólo un respiro y quienes creen es un rebote permanente hacia niveles de 60 o 70 dólares, se ha recrudecido, y todos tienen argumentos convincentes .

3. En Europa la deflación es un hecho tan patente que hasta los alemanes permitieron que el Banco Central Europeo (BCE) lanzara su QE, o sea, que inyectara liquidez de 60,000 millones de euros al mes. Obviamente el euro ha ido en picada y las tasas son demasiado bajas, cuando no negativas. Esto ocurre en naciones como Suiza y Alemania. En Suiza, donde el banco central dejó flotar el tipo de cambio, el franco suizo se revaluó en una forma notable.

4. La situación política empeora en Europa. Rusia aprovecha las divisiones y la falta de voluntad y visión de los europeos para iniciar una invasión disimulada de Ucrania. Las divisiones en Europa siguen, sobre todo provocadas por las ya clásicas alucinaciones alemanas en asuntos financieros. No olvidemos que el país con más crisis económicas de Europa en el siglo XX es Alemania, que tuvo que ser rescatada en cuatro ocasiones. Su terquedad de no negociar la deuda griega ha tenido como consecuencia lógica que los griegos, ahorcados por la austeridad, han votado por un partido radical que promete no seguir con esa situación. Ahora los griegos, si no atienden a sus demandas, pueden chantajear a la Unión Europea votando en contra de cualquier resolución que afecte a Rusia. De esta manera, poco a poco, la situación se complica y nadie sabe hasta dónde llegará.

5. En México, como mencionamos en nuestro artículo del mes pasado, a raíz del bajo crecimiento, provocado en parte por la reforma fiscal y la falta de capacidad operativa del gobierno federal para ejercer el gasto, así como por la caída de los precios del petróleo, se tuvo que tomar una decisión.

Dada la situación política, no era descabellado que se buscara una solución inflacionaria, pero por fortuna se apostó por un recorte al presupuesto que sin duda es doloroso, pero se antoja como la única solución con sentido por varias razones, sobre todo por una muy importante: si el precio del petróleo se mantiene bajo y en la economía americana disminuyen las compras de manufactura mexicana, 2016 será un año realmente muy malo y el presupuesto se verá en serias dificultades. El Banco de México ha mantenido hasta ahora la tasa; sin embargo, el nivel de dicha tasa se determina realmente con base en lo que resuelva la Reserva Federal (Fed) en Estados Unidos. Como dijimos, es una gran incógnita lo que sucederá. Al final, ¿habrá alza o no por parte de la Fed?

En resumen, y como siempre, sólo nos queda esperar que la economía americana demande productos mexicanos y que el precio del petróleo no continúe descendiendo. Por nuestra parte, esperemos que el gasto sea ejercido en forma más eficiente y responsable.

* Esteban Martina es doctor en Física en la UNAM. Su interés principal ha sido la valuación y análisis de riesgo de activos financieros, especialmente opciones y otros derivados. Actualmente es socio director de PRO Consulting.

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