En México existen 94 millones de líneas móviles, de las cuales 85.4% pertenece al esquema de prepago y sólo 14.6% tiene contrato. Por otra parte, al cierre del 2011, 15.5% de las líneas móviles contaba con un smartphone para comunicarse, lo que representa un total de 14.6 millones de teléfonos inteligentes en el país. Esta creciente adopción de nuevas tecnologías ha mostrado un avance importante entre la población mexicana, con un destacado crecimiento de 26% con respecto al año anterior. Este aumento en el uso de teléfonos inteligentes se ha dado por varias razones, entre las que destaca la mayor disponibilidad de equipos avanzados en planes de contrato, así como la reducción en el precio de los mismos, el atractivo social de contar con un dispositivo de alta tecnología, la expansión en la oferta de planes de datos, entre otros.

Cabe destacar que no todos los usuarios que tienen un smartphone cuentan con un plan de datos; de hecho, sólo 50% de los mismos tiene alguno, que equivale a 7.2 millones de líneas. Sin embargo, nueve de cada 10 propietarios de un smartphone consideran el Wi-Fi como la característica más importante en un nuevo equipo. Estos usuarios sin un plan de datos que acceden a Internet a través de una red, ya sea pública o privada, son a los que se conoce como Wi-Fieros. Un Wi-Fiero es un usuario móvil que cuenta con un smartphone, pero no tiene un plan de datos, aunque eminentemente se conecta a Internet en algún hotspot a través de una red externa.

Las principales redes a las que se conectan este tipo de usuarios están en escuelas, cafés, parques, centros comerciales o lugares públicos que cuentan con este tipo de tecnología. Estas redes ofrecen un medio de conectividad alternativa, permitiendo a usuarios de smartphone acceder a Internet sin incurrir en un costo adicional por servicios de datos móviles. Algunos de los usuarios que caen dentro de esta categoría pueden ser jóvenes estudiantes, que tienen menor poder adquisitivo, empleados de apoyo que se conectan en la red de su trabajo o amas de casa que no se muestran tan intensivas en tecnología como para tener un plan de datos, pero les gusta acceder a su correo o redes sociales desde su dispositivo móvil. Si bien estos usuarios no necesitan una conexión permanente, aprovechan las ventajas de un hotspot para mantenerse en línea.

Uno de los factores que determinan el crecimiento de este tipo de usuarios es el hecho de que una cuarta parte de los dueños de smartphone venden su equipo después de remplazarlo y más de una tercera parte lo regala, con lo que casi dos terceras partes de los smartphones tendrán una segunda vida. Y es precisamente aquí donde surgen nuevos usuarios del Wi-Fi, ya que al adquirir un equipo de segunda mano pueden acceder a la red a través de esta tecnología sin la necesidad de contratar un plan de datos.

Un ejemplo de esta situación es un papá de clase media urbana con un plan de contrato que al vencimiento renueva y recibe un nuevo equipo, por lo que decide regalar su antiguo smartphone a su hijo, que lo activa en el sistema de prepago. Este nuevo usuario no cuenta con un plan de datos, pero mantiene prendido el Wi-Fi de su nuevo smartphone para conectarse cada vez que llega a la escuela, a su casa o cualquier otro lugar donde alguna red pública se encuentre disponible.

Esta creciente tendencia hacia la segunda vida de los smartphone, así como la mayor disponibilidad de redes para conectarse vía Wi-Fi, ya sean públicas o privadas, hacen de los Wi-Fieros una nueva subespecie del Homo Telecom. Conforme aumente la oferta de banda ancha móvil será posible también observar una reducción en los precios, que permitirá a todos aquellos Wi-Fieros con mayor poder adquisitivo contratar un plan de datos. Evidentemente esta evolución depende en gran medida de la reducción de precios, así como del cierre de las redes públicas a las que actualmente se conectan estos usuarios, como ya ha sucedido en muchos países alrededor del mundo.

Por ello, surge la necesidad de que los operadores analicen la posibilidad de ofrecer paquetes con planes de datos enfocados hacia niveles socioeconómicos más bajos, permitiendo a una mayor cantidad de mexicanos acceder a estos servicios. Sólo así podrán dejar de ser Wi-Fieros para convertirse en internautas móviles y, de esta forma, contribuir al aumento en la penetración de dichos servicios entre la población. La ventaja es que estos usuarios móviles ya se están conectando a la red y sólo dependerá de la generación de incentivos adecuados para que realicen esta transición hacia la conectividad plena.

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