Poner en el banquillo a Walmart podría llevar ?el combate a la corrupción corporativa a otra ?dimensión. En el mundo y en México.

Walmart no fue el primero ni será el último. La persecución de malas prácticas de las corporaciones es una tendencia relativamente nueva que viene con fuerza. Estados Unidos promulgó su ley en 1977, aunque no la empezó a aplicar en serio hasta el 2007. La OCDE firmó su convención antisobornos en 1999 y la ONU hizo lo mismo en el 2003. México va más de una década tarde. Esta semana el Senado aprobó una ley anticorrupción que fija sanciones que podrían superar los 100 millones de pesos para las empresas que amañen las licitaciones públicas.

¿Es el gobierno el que corrompe las empresas o viceversa? Llegó el momento de dejar la filosofía contemplativa y actuar. Las nuevas disposiciones legales es que reconocen la necesidad de poner límites y sanciones en los dos polos. Los sobornos y la corrupción generan un enorme daño social, pero también son un riesgo creciente para las corporaciones, según Transparencia Internacional. Las corporaciones son cada vez más vigiladas y sancionadas, por la sociedad, los mercados y los gobiernos , advertía TI en su informe sobre prácticas de corrupción de las corporaciones. La lista de este perro guardián coloca en los primeros lugares en riesgo de corrupción a la industria petrolera. Junto a ella están minería; aeroespacial y defensa; construcción, telecomunicaciones, bienes de capital e ingeniería.

La determinación de la sanción a Walmart se llevará un tiempo, pero los expertos calculan que podría estar entre US6,000 millones y US10,000 millones, tomando como referencia dos casos. Siemens fue la primera empresa global sancionada en EU por un escándalo de corrupción. En el 2008 fue multada por US800 millones, 1.6% de sus ventas. Un año después, la petrolera Halliburton llegó a un acuerdo para pagar US588 millones, 3% de sus ventas, por haber pagado sobornos para construir una planta de gas en Nigeria.

Entre el 2002 y el 2006, sólo 14 empresas fueron multadas en EU por violar la ley en contra de prácticas corruptas en el extranjero. Del 2007 al 2011, fueron 70, ningún caso tan relevante como Walmart. El gigante del comercio es la mayor empresa del mundo por ventas, US444,000 millones anuales, con operaciones en 55 países y un número total de proveedores que rebasa en cantidad a la población de Costa Rica.

Poner en el banquillo a Walmart podría llevar el combate a la corrupción corporativa a otra dimensión en el mundo y en México. Su presencia casi ubicua y su contacto cotidiano con millones de consumidores la hace ideal como vehículo para mandar un mensaje: no importa que otros paguen sobornos en México. El que un país tenga reputación de corrupto no justifica que una empresa se convierta en un multiplicador de la corrupción.

El presidente Felipe Calderón parece haber entendido esto, si consideramos sus declaraciones en Houston. Luego de una tibia respuesta inicial de la Secretaría de Economía, el gobierno federal ha anunciado el comienzo de investigaciones, que se llevarán a cabo principalmente a través de la PGR y la Secretaría de la Función Pública. Walmart es más que una gran empresa comercial. Ésa es su mayor fortaleza y también puede convertirse en su vulnerabilidad. Este gigante del comercio podría convertirse en un símbolo del combate a la corrupción corporativa.

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