Este año el Black Friday será negocio para muy pocos, por el tipo de cambio.

Cuando muchos mexicanos visiten los centros comerciales de Estados Unidos para aprovechar las ofertas del Black Friday, lo harán con la tarjeta de crédito de un lado y una calculadora del otro.

El que consiga lo que realmente necesita con un descuento de 70% habrá hecho una buena compra, pero habitualmente este tipo de fiestas del consumo son para comprar lo que no habíamos imaginado a precios realmente de remate o bien para comprar lo que buscábamos pero con descuentos más moderados.

Como sea, se requiere de gran paciencia para entrar a los empujones del Viernes Negro, para enfrentar las filas de una hora frente a las cajas, las vueltas eternas en los estacionamientos buscando un lugar, el cansancio y la desesperación de caminar y caminar por horas en un lugar tan inhóspito como lo es un centro comercial atiborrado (claro que habrá quien lo disfrute).

La realidad es que este año esto del Black Friday será negocio para muy pocos. Entre los costos de transporte, hospedaje, alimentación y el presupuesto para gastar habrá que ver a cuántos les salen las cuentas, porque cada dólar que gasten será uno que vale entre 16.50 y 17 pesos.

Claro, los que viven en la frontera y sólo tienen que manejar hasta el centro comercial, los que tienen ingresos en dólares, los que buscan algunos bienes que sólo se venden en Estados Unidos, sin duda que habrán de sacar ventaja de este día.

Del otro lado, los consumidores estadounidenses tienen uno de los viernes negros más atractivos de los últimos tiempos.

De entrada los comercios quieren vender todo lo que no han podido desplazar durante todo este tiempo en que los consumidores han tenido un aumento en sus ingresos pero no se han animado del todo a salir de compras.

La inflación es muy baja, los precios de las gasolinas les han dejado a los ciudadanos de ese país un excedente en las carteras que podrían utilizar y de paso tienen, como consumidores, la ventaja de que su moneda tiene un mayor poder de compra en el mundo.

Hoy los productos importados en ese país son más baratos que hace un año porque el billete verde se ha fortalecido frente a las monedas de sus socios comerciales.

Los consumidores pueden encontrar los descuentos frenéticos propios del día con una rebaja adicional producto de la fortaleza de su moneda, podrían no notar la diferencia en sus tickets de compra y dejar la ganancia cambiaria a los importadores o comerciantes.

Lo cierto es que la fortaleza del dólar sí está haciendo una diferencia en la economía de Estados Unidos, sus exportaciones han bajado de manera importante y las importaciones de bienes de consumo se han fortalecido.

Es gigantesca la economía estadounidense, caben muy bien importadores y locales, pero en el conjunto sí tiene un peso negativo la supremacía cambiaria del dólar. Eso es algo que también tienen en la mesa de las consideraciones los banqueros centrales de ese país.

Por lo pronto, si hace compras del Black Friday, incluso por Internet, no olvide hacer la conversión a pesos, no vaya a ser que su próximo estado de cuenta le recuerde que el peso se ha depreciado fuerte frente al dólar.