Los camiones de autotransporte -tráileres- circulan sobrecargados y ese hecho trae implicaciones y riesgos muy graves. El peligro de que el peso de la carga sea sistemáticamente superior al que permiten los reglamentos se materializó hace poco en el terrible accidente ocurrido en la carretera a Toluca. Desde el ángulo de lo económico se trata de un caso típico de lo que técnicamente se conoce como externalidades. Se produce una externalidad cuando un agente económico genera un costo cuyo pago puede trasladar a otros. En el caso que nos ocupa parte del costo del transporte se le traslada a la sociedad en la forma del deterioro acelerado que sufren las carreteras en razón de que los camiones circulan con sobrepeso. Aparte de los riesgos que esa práctica provoca, obliga a que se tenga que gastar más en el mantenimiento de los caminos.

En un medio tan corrupto como México daría lo mismo que no existiera reglamentación para el peso que pueden cargar los tráileres. Las compañías de autotransporte ya saben que sus unidades pueden circular con sobrecarga. Los policías encargados de la supervisión ya encontraron en esa práctica un filón para el beneficio ilegal. Sobre la conciencia de ambos grupos recaen las muertes de los estudiantes de la UNAM y otros casos semejantes. Un crimen. Pero hay más basura en el asunto. Otro concepto de la economía, el del regulador capturado, también es aplicable al caso que analizamos. En ello también tiene influencia la corrupción. Pero haya habido o no venalidad, el hecho es que en México la reglamentación sobre el peso de los transportes de carga es más laxa que en EU y Canadá. Esto sólo puede explicarse en función de la influencia que hayan tenido sobre las autoridades que expiden la regulación los entes regulados. Es decir, las empresas que obtienen ganancias extraordinarias cuando sus unidades circulan con sobrecarga.

No es de aceptarse el argumento de que en ausencia de esta práctica las empresas traileras perderían competitividad. Primero, cumpliendo el reglamento podrían ahorrarse las mordidas que se llevan los patrulleros. En segundo, los tráileres gringos y canadienses ya circulan de hecho con menos carga por unidad.

Ello, tanto porque las normas son más estrictas como por el hecho de que en México los tráileres circulan con sobrecarga.

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