Hace dos meses escribí una reseña de la historia reciente de los abanderados del PRD y del PRI, en ese orden. Prometí entonces agregar la de quien designara el PAN; el 5 de febrero, ese partido realizó su contienda interna y triunfó Josefina Vázquez Mota (JVM), así que ya conocemos a los tres principales contendientes. La decisión de los panistas en favor de JVM la convierte en la sexta mujer que es candidata a la Presidencia (Rosario Ibarra, en 82 y 88; Cecilia Soto y Marcela Lombardo en 1994 y Patricia Mercado en el 2006); sin embargo, ella lo hace por un partido competitivo; específicamente, por el partido en el gobierno, hecho de por sí significativo. A esto le podemos agregar que es la primera vez que un partido de derecha postula una mujer, partido que nunca ha tenido una dirigente nacional y del que se pueden contar con los dedos de una mano sus candidatas a gobernadoras.

Hace 12 años, en plena derrota del PRI, Vázquez Mota era prácticamente desconocida en el ámbito nacional; surgió con el gobierno de la alternancia y fue de los nombramientos sorpresivos de Vicente Fox, como Secretaria de Desarrollo Social el 1 de diciembre del 2000; a pesar de ser parte del primer gobierno panista, no apareció entonces como presidenciable y terminó el sexenio con una imagen conciliadora. En la campaña del 2006 participó en el equipo de Felipe Calderón como jefa de una parte de la campaña, aunque en su momento fue culpada del nulo avance durante los primeros 40 días, situación que le generó el primer tropezón de su carrera cuando le quitaron atribuciones, a pesar de lo cual jugó un papel importante como vocera y responsable de parte de la estrategia. Nunca se le identificó en el círculo cercano al ahora Presidente, pero inició el 1 de diciembre del 2006 como Secretaria de Educación Pública.

En el PAN, la pérdida de Juan Camilo Mouriño, quien aparecía como el panista con más posibilidades de ser candidato presidencial, abrió el juego y al inicio del 2011 al menos eran siete los anotados, cuatro secretarios de Estado, un Gobernador, un Senador y una Diputada. El senador Santiago Creel aventajaba por mucho. En ese momento JVM inició la construcción de su candidatura, entendiendo las reglas electorales y aprovechando su papel como Diputada recorrió el país, se presentó en medios locales, abanderó causas sociales y visitó las sedes de su partido, mientras sus adversarios debían respetar sus espacios de trabajo y las leyes que los limitaban. Su objetivo fue alcanzar a Creel y lo logró en junio; en seis meses pasó de una lejana perseguidora a la contendiente que más crecía y que todos estaban viendo. Su ventaja obligó poco a poco a la declinación de tres secretarios y un Gobernador. El 18 de diciembre inicia la precampaña como la favorita. Ella podrá recordar el 2011 como un año exitoso en todo sentido: no le debe su posición a nadie sino a su estrategia, la hizo sin desgaste, no se enfrentó al Presidente ni a sus críticos, creció su imagen de conciliadora, nunca enfrentó a sus adversarios internos e incluso no atacó a sus contrincantes en otros partidos. (Es difícil ubicar las enemistades que abiertamente acumula, tal vez la más evidente es la de la Elba Esther Gordillo, dirigente magisterial con injerencia en el Panal, partido que aún no decide candidatura).

Su estrategia en la precampaña fue de librito; sabiéndose con ventaja, decidió no arriesgarla y a la vez no convertirla en una victoria pírrica, rehuía el debate, defendía al gobierno en funciones sin llegar a ensalzarlo, evitaba cualquier ataque a otro panista, todo previsible y exitoso. Su posición como la más competitiva al enfrentar a Peña Nieto y a López Obrador fue su principal argumento y el detonador de los votos militantes, a final de cuentas, lo que quieren es volver a ganar.

¿Qué sigue para ella?

1.- No puede mantener la misma estrategia, mientras en la precampaña se sabía puntera, ahora no lo es. Ya no rehuirá el debate: lo buscará. Tratará de llevar a sus oponentes a terrenos que ella domine o donde su equipo sienta que tiene más armas para atacar sin pagar muchos costos.

2.- Su discurso inicial al ganar la interna del PAN fue de estrategia pura: declaró su adversario a Peña Nieto sin mencionar a López Obrador; sabe que para alcanzar al primero debe plantear una elección dicotómica, como lo hicieron Fox y Calderón, ganando la segunda posición a Cárdenas y Madrazo, pero no es la misma situación. Hoy López Obrador es un contendiente mucho más fuerte y con la etiqueta válida de opositor y de consistencia a lo largo de muchos años, sus seguidores no lo abandonarán tan fácil como los de Madrazo en el 2006; sin embargo, JVM hace la jugada lógica, poner la mira hacia arriba y esperar que aparezca un voto útil que la favorezca.

3.- Su postulación fortalece al PAN por lo menos al arranque, podrá decir que existe democracia, unión y ahora inclusión al postular a una mujer. Este factor, el de género, será un tema recurrente en la campaña, aunque no lo utilice ella, sí será parte de los análisis; personalmente creo que no es un factor decisivo, lo importante es el partido, la imagen, la propuesta y qué representa para el votante, no basta el género para ganar.

4.- Quien dice que al derrotar a Ernesto Cordero derrota al presidente Calderón se equivoca, la presencia de Roberto Gil como coordinador de campaña muestra lo contrario, podemos prever una sincronía entre los actos de gobierno y los de la campaña en términos de comunicación.

5.-El principal reto de JVM será encontrar un discurso que al mismo tiempo represente un verdadero cambio y defienda los 12 años de gobierno panista, de los cuales no fue ajena.

Como sea, la presencia de una mujer como candidata del PAN agrega nuevos componentes a la elección. Tenemos un favorito que buscará cuidar su ventaja, un opositor con experiencia y tratando de modificar la imagen que le construyeron durante años, y ahora una mujer que intentará convencernos de dos cosas al mismo tiempo: los logros de dos sexenios del PAN y su capacidad para cambiar las cosas que se necesitan para mejorar al país; ninguna fácil de lograr, pero ya en el 2011 hizo una gran contienda. De ella y su equipo depende su futuro inmediato.