Los mercados accionarios tuvieron un día complicado este lunes, registrando su peor jornada en los últimos dos meses y la tercera peor en lo que va del año.

El S&P 500 retrocedió 1.59% mientras que el Dow Jones y el Nasdaq cayeron 2.09 y 1.06%, respectivamente. La caída fue amortiguada por una leve recuperación en la última hora de operaciones.

El ajuste fue detonado por un fuerte incremento en la aversión al riesgo como consecuencia del repunte en los casos de Covid-19 a nivel global impulsados por la propagación de la variante Delta que se ha vuelto la dominante en varios países del mundo incluyendo a Estados Unidos.

Las acciones más afectadas en la sesión fueron las que pertenecen a sectores cíclicos que se han beneficiado más por la reapertura económica —energía, financieras, hotelería, turismo, transporte e industriales.

También vimos ajustes importantes en las acciones de mercados emergentes y lo que se conoce como meme stocks que básicamente son acciones cuyas valuaciones han crecido de manera tan exagerada y desconectada a los fundamentos de las compañías que se podrían considerarse como un meme.

El comportamiento de los mercados de renta fija y commodities también reflejaron el incremento en la aversión en riesgo. En los mercados de renta fija, la demanda por activos de menor riesgo llevó el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años a 1.19%, su nivel más bajo desde mediados de febrero. Vale la pena recordar que el rendimiento del bono a 10 años se disparó de 1.01% a finales de enero de este año hasta 1.75% al cierre de marzo y que entre abril y junio se había mantenido en un rango entre 1.5 y 1.7 por ciento.

Mientras tanto, el índice global de commodities de S&P registró una caída de 4.71 por ciento.

El retroceso de ayer es uno de los pocos respiros que ha tenido la tendencia alcista que comenzó el 20 de marzo del año pasado y que ha sido impulsada por tres pilares: I) una política monetaria sumamente expansiva; II) un plan de estímulos fiscales masivos y III) la reapertura de actividades económicas como consecuencia del avance en el plan de vacunación en Estados Unidos.

Este ajuste puede ser interpretado como una sana toma de utilidades después de que las valuaciones han llegado a máximos históricos. Como hemos comentado en este espacio, los tres pilares que han impulsado a los mercados podrían mantenerse por varios meses más. Sin embargo, también hemos comentado que los inversionistas parecían estar actuando de manera complaciente y que los mercados podrían ser vulnerables a un ajuste.

En su momento, identificamos los riesgos que los inversionistas parecían estar ignorando entre los que destacaban el repunte en la inflación (y sus posibles consecuencias para la política monetaria) y el de un deterioro en la crisis sanitaria. El repunte en la inflación per se no es necesariamente malo para los mercados accionarios, siempre y cuando éste no detone un ajuste más brusco del esperado en la política monetaria.

En el tema sanitario, la propagación de la variante Delta —más contagiosa en comparación con otras variantes de Covid-19— se puede convertir en una creciente amenaza a la reapertura económica a nivel global, especialmente en las regiones en las que las tasas de vacunación se mantienen bajas.

En el caso de Estados Unidos, donde los índices de vacunación con esquema completo se aproximan a 50% y en donde varios estados ya superan 70%, las defunciones y las hospitalizaciones no han incrementado lo suficiente, a pesar del aumento en el número de casos, como para pensar en un regreso a las medidas de confinamiento que existían previas al avance en el proceso de vacunación. Una buena noticia para Estados Unidos es que las dos vacunas que tienen autorizadas, Pfizer y Moderna, mantienen un muy alto nivel de eficacia para evitar enfermedad grave y hospitalización ante la variante Delta.

Sin embargo, con la excepción de algunos países como Reino Unido, España y Alemania, el resto del mundo sigue sin poder vacunar a una parte importante de su población. De acuerdo a estadísticas de ourwouldindata.org, a nivel global solamente 13% de la población cuenta con esquema completo de vacunación.

El ajuste podría prolongarse pero a menos de que la crisis sanitaria se agrave considerablemente, el respiro de los últimos dos días podría ser temporal.

joaquinld@eleconomista.mx

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de EP Capital, S.C.

Sin Fronteras

Joaquín López-Dóriga Ostolaza es Socio Director de EP Capital, S.C., una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones fundada en 2009.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorífica y el promedio más alto de su generación. Cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la Beca British Council Chevening Scholarship Award.

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