El agua, esencial en la vida de las personas, animales y de la misma agricultura, mundialmente el vital líquido, se encuentra amenazada y México no es la excepción, particularmente, el estado de Guanajuato que corre el riesgo de indisponibilidad para generaciones futuras

Guanajuato tiene registrados 18,000 pozos, con un déficit hídrico calculado de 1,545.27 millones de m3 (SDAyR, 2014 y 2018), con evidente sobreexplotación del agua subterránea, siendo la agricultura el principal demandante de agua al consumir 84% del volumen total disponible, por lo que es imperiosa la necesidad de implementar tecnologías que optimicen su uso.

El riego en la agricultura se puede proporcionar por gravedad, aspersión, microaspersión y goteo; este último es el más eficiente, ya que es un sistema presurizado de bajo caudal y alta frecuencia, que deposita el agua en la zona de interés, facilitando su aprovechamiento por las plantas. Este factor incrementa el rendimiento comparativamente con riego por gravedad, el cual hace uso de mucha agua y es ineficiente, ya que más de la mitad del agua aplicada (60%) se desperdicia, mientras que con goteo la eficiencia puede superar 90 por ciento.

Los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), a través del Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT) “Villadiego”, promueven un modelo de agricultura sostenible que consta de cuatro componentes tecnológicos: labranza de conservación, uso racional del agua, manejo integrado de plagas y nutrición vegetal balanceada, cuyo propósito fundamental es producir más con menos, conservando los recursos agroecológicos sin detrimento de la productividad de los cultivos.

En este centro se ha comprobado que con riego por goteo se reduce hasta 50 % el consumo de agua en los cultivos de maíz, sorgo, trigo y cebada en comparación con el riego rodado por multicompuertas, además de que los rendimientos en trigo y cebada pueden aumentar 12 y 30% o más en maíz.

Este sistema de riego cuenta con dos modalidades: cintilla subterránea y cintilla superficial, la cual es seleccionada por el productor de acuerdo con el cultivo y sistema productivo, que depende del tipo de labranza utilizada.

Los productores que realizan preparación del terreno utilizan cintilla superficial, con vida útil más corta, pues al terminar el ciclo de cultivo tiene que ser retirada del campo y colocada nuevamente al inicio del siguiente ciclo, movimiento que le causa daños por la propia manipulación o por ser atrapada por las raíces o tallos de los cultivos.

El CDT “Villadiego” transfiere tecnología desde hace 12 años en la producción sostenible de granos (maíz, sorgo, trigo y cebada) bajo riego por goteo, corroborando la viabilidad de uso de cintillas enterradas a 25 centímetros de profundidad para la producción, con grandes ventajas que expondremos en la segunda parte de esta nota.

*Joaquin Osornio Morán es especialista del CDT “Villadiego” de FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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