Cuando se insiste en la necesidad de aprobar cambios legislativos importantes en materia económica, no faltan las voces que aseguran que el mejor camino para aprobar una reforma fiscal es avalar una política.

Y los paupérrimos resultados de las últimas legislaturas demuestran que es absolutamente cierto. México vive en una parálisis democrática que ha impedido su desarrollo y que puede provocar la desesperación de muchos, que acaban por justificar métodos antidemocráticos para hacer que las cosas sucedan.

Por eso, no hay duda de que a la famélica reforma política que aprobaron los senadores le falta muchas cosas, pero esencialmente carece de modificaciones que permitan la gobernabilidad de este país.

Ante las evidencias de un Congreso inutilizado por la poca estatura política de sus integrantes, una cláusula de gobernabilidad es indispensable.

El Congreso tiene que servir como pieza del Estado mexicano, no como un instrumento de utilidad electoral.

No puede un grupo de rijosos tomar la tribuna y frenar todo un Poder. No puede un partido proponer una reforma y recular por cálculos electorales. No puede un Coordinador parlamentario, hombre o mujer, renunciar a tan importante trabajo para hacer precampaña presidencial.

Si la propuesta llega de Toluca, que no haya ingenuos: la propone el principal puntero de la carrera presidencial que tiene amplias posibilidades de gobernar este país y estaría buscando las herramientas para poder hacerlo y no quedar atrapado en la parálisis como Zedillo, Fox y Calderón.

La partidocracia le ha costado mucho a este país. Y si el Congreso de la Unión se confirma como un lastre para el desarrollo de México, empezará a estorbar en breve y eso es muy peligroso para un país que quiere consolidar su democracia.

La zanahoria atada al frente de la reforma política es el tema de las candidaturas independientes. Pero eso es, por ahora, lo menos importante. La virtud de lo que hasta ahora se ha avanzado se encuentra en la reelección porque obliga a rendir cuentas a los ciudadanos, no a los partidos.

Pero sin una gobernabilidad garantizada no habrá demócrata que pueda enderezar el camino, hasta que las tentaciones autoritarias o corruptoras se pongan a hacer el trabajo sucio.

Así que para el México real-no para el país etéreo que algunos sueñan-, hace enorme falta a la reforma política la cláusula de gobernabilidad de Peña Nieto.

Una prueba contundente de cómo los legisladores mexicanos son verdaderamente incapaces de hacer lo mínimo indispensable por su país es el rechazo en la Cámara de Diputados a la ley de Asociaciones Público-Privadas, previamente avalada en el Senado.

Era el marco legal indispensable para detonar la inversión de más de 34,000 millones de pesos en proyectos que no comprometen ni la soberanía ni la mexicanidad ni la seguridad ni la historia ni nada.

La decisión de los diputados de no aprobar esta ley implicará que no se puedan crear empleos, lo que junto con el rechazo a discutir la ley laboral implica un duro golpe a las posibilidades de empleo de la gente en este país.

Y ellos creen que así, fabricando pobres en un país mediocre, ganan votos.

¿Quién quiere un Congreso que estorbe así? La verdad es que nadie. Por eso, hay que corregir estas aberraciones cambiando el marco legal. Como no podemos correr a los ineptos con fuero, al menos hay que proceder con instrumentos legales, antes de que alguien con poder opte por una opción radical.

La primera piedra

Cada día que pasa la marca de Mexicana de Aviación vale menos. El mercado de la aviación comercial se ha realineado y aunque los más perjudicados son los pasajeros que han tenido que pagar elevados aumentos en este transporte, lo cierto es que las opciones están disponibles.

Mexicana perdió dos grandes temporadas altas para este sector: las fiestas de fin de año y la Semana Santa.

No hubo caos, no hubo emergencia por la falta de aviones para volar. Sí hubo precios altos, muy altos en algunos casos, pero no faltaron aeronaves para cubrir la demanda.

Por eso es que se antoja muy difícil que los supuestos interesados en quedarse con el cascarón de la empresa en concurso mercantil puedan animarse a mostrar la cartera con 250 millones de dólares para intentar despegar con una decena de aviones.

Mexicana está en terapia intensiva y todos nos resistimos a verla morir, pero hay voces que hablan de la necesidad recurrir de una vez a la eutanasia para dejar de generar lo que parecen falsas expectativas.