Urge que el país cuente con un padrón claro, transparente y confiable de todos los receptores de servicios de salud, así como se tiene el de electores.

Así como hay el padrón de votantes, así urge integrar ya un padrón de derechohabientes de servicios de salud y superar las evidentes duplicidades que hay en este renglón.

Uno de los grandes pilares de nuestro sistema democrático es contar con un padrón electoral confiable. Son parte del pasado aquellos tiempos cuando en México se cuestionaba si el padrón de electores era real o inflado o si votaban los muertos . Un padrón confiable es la base para resultados confiables.

Urge que de igual manera el país cuente con un padrón claro, transparente y confiable de todos los receptores de servicios de salud.

Sólo así se podrá garantizar que los crecientes recursos destinados a la salud vayan verdaderamente a ese objetivo y no se desvíen en el camino, como se sospecha que ha sucedido con parte de los recursos del Seguro Popular. De hecho, hay quienes piensan que ya no deben seguir creciendo los recursos para salud –aun cuando estamos por debajo de la media en Latinoamérica- sin antes resolver aspectos estructurales que son clave.

Y es que si en algo avanzamos en los dos sexenios panistas fue en salud. Más que se duplicó el gasto público en salud y como proporción del PIB aumentó en casi dos puntos, lo que no se había hecho en más de tres décadas de gobiernos priístas. El Seguro Popular fue el mayor logro, mejoró notoriamente la cobertura y acceso a la salud en casi la mitad de la población -aquella que no tiene IMSS, ISSSTE ni ningún otro seguro médico-. Los gobernadores entendieron que si avanzaban en las listas de registrados al Seguro Popular ello significaba recursos, y así registraron a los que más pudieron.

Pero a esa historia positiva en términos del financiamiento aún le falta que tenga un real impacto en los indicadores de salud de la población y tarde o temprano lo tendrá que asumir la nueva administración. Roberto Tapia Conyer, uno de los prestigiados expertos en salud pública en el país, nos dice, por ejemplo, que es vital constituir un padrón que incluya nombre por nombre de cada beneficiario, y no sólo del Seguro Popular, sino también del IMSS, ISSSTE, de los organismos de las Fuerzas Armadas y de toda institución pública de salud.

Sólo con claridad, transparencia y rendición de cuentas es como vamos a evolucionar hacia una consolidación de un sistema de protección social en salud, considera Tapia Conyer, actual director general del Instituto Carlos Slim para la Salud y quien recién recibió el premio a la Salud Pública por parte del Consejo de Salubridad General.

Menciona que con el Seguro Popular hubo un elemento que posiblemente generó el mayor impacto en la economía y salud de las familias, y ése fue el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, el cual funciona bajo un rembolso por evento y por lo mismo permite una relación directa entre el financiador –en este caso el Seguro Popular- y el proveedor, que son digamos los hospitales regionales o institutos estatales de oncología, que se especializan por ejemplo en cáncer de mama.

Es decir, bajo este fondo no hay de por medio una entidad estatal. En concreto, no están de por medio las tesorerías o las secretarías estatales de Finanzas. Ése es un detalle que debe ser revisado y que podría servir para ajustar el modelo.

Para ello algo importante tendría que ser también que los representantes del Seguro Popular, que son los encargados de la instrumentación y vigilancia en los estados, no dependan del Gobernador o de la Secretaría estatal de Finanzas, sino que tengan cierta autonomía para que de verdad reciban los recursos y garanticen que lleguen adonde deben ir, a los derechohabientes. Para ello es vital tener el padrón de derechohabientes totalmente claro y de ahí que el otorgamiento de recursos del Seguro Popular esté de alguna manera vinculado a resultados en mejoramiento de los indicadores de salud de cada entidad.

Por cierto, que de este tema se habló también en un evento de Vínculo TIC Salud, que reunió a directivos y personal del área de Tecnologías de la Información y la Comunicación de instituciones de salud públicas y privadas. El tema ahí fue el Expediente Clínico Electrónico (ECE), se dijo que para poder interactuar y hablar el mismo idioma en términos tecnológicos existen estándares internacionales como el protocolo HL7, específico para el intercambio de información clínica. Pero dejaron en claro que para que sea funcional el ECE y dé resultados es imprescindible tener un padrón transparente, en el cual no haya duplicidades de usuarios.

Twitter:@maribelrcoronel