Hace unos días, la OCDE publicó el índice para una vida mejor, el cual mide el grado de satisfacción y bienestar de los habitantes de los países que integran la Organización. En el índice se mide la satisfacción en 11 aspectos de la vida: vivienda, ingreso, empleo, comunidad, educación, medio ambiente, gobernabilidad, salud, satisfacción con la vida, seguridad y balance trabajo-vida. De las 34 naciones, México aparece como una de las que tienen una peor calidad de vida.

Los aspectos que reciben una puntuación más alta en términos de bienestar son el empleo y la satisfacción con la vida. Los aspectos que reciben el puntaje más bajo (cero y casi cero, respectivamente) son la seguridad (obviamente) y la educación (no tan obvio para nuestras autoridades). Lo curioso es que, teniendo un promedio tan bajo en casi todos los aspectos evaluados, los mexicanos estemos bastante satisfechos con la vida en general. ¿Seremos una sociedad poco exigente? ¿O es que hay aspectos de la vida que valoramos más y que no están incluidos en este índice?

¿Qué pasa con la educación? Quizá el bajo índice de terminación de estudios y la baja calidad de la educación no causen tanto revuelo como la falta de seguridad. Cada vez que un niño sale del sistema educativo y no termina la primaria o la secundaria, cada vez que salimos reprobados en la prueba PISA, la noticia no sale en los periódicos a ocho columnas, ni sale en los noticieros, ni hay un vocero especial del gobierno que atienda los cuestionamientos de la sociedad en este tema. El gobierno lanzó su guerra contra el narcotráfico. Ha intentado diseñar estrategias y destinar gran cantidad de recursos a esta guerra (no que haya dado buenos resultados). Nos dicen que es su prioridad. La seguridad está en la agenda política de nuestro país. ¿Acaso ha sucedido algo similar con la educación? ¿Acaso México necesita que haya muertos para movilizarse en favor de ésta?

A lo mejor no hay muertos, pero vidas se ven truncadas y oportunidades esfumadas por la falta de una buena educación. Una sociedad bien educada es esencial para el bienestar social y económico del país. La educación dota a las personas de los conocimientos y las habilidades que requieren para participar efectivamente en la sociedad y la economía. Una buena educación mejora sustancialmente la probabilidad de empleo y de un buen ingreso. La falta de educación cancela caminos y esperanzas. La educación no está desvinculada del tema de la violencia.

Entonces, ¿cuándo dejará de ser un tema secundario?

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