La semana pasada le describía nuestra opinión sobre la baja posibilidad de ver buenos retornos en el último trimestre del año, principalmente en los índices de Bolsa de Estados Unidos y otros mercados desarrollados. Pues bien, a dos días inmersos en el cuarto trimestre se observa una corrección considerable, no vista desde el 2016, producto de información que infunde mucho miedo entre los inversionistas

En los dos días que van de octubre, el índice Dow Jones ha perdido –3.11%, el Standard & Poors 500, –2.99%, y el NASDAQ, –2.56 por ciento. No sólo es la efervescencia política la que ha perjudicado la percepción de los inversionistas; podría adjudicarle incluso una mayor importancia a los datos referentes al crecimiento del mes de septiembre que siguen pintando un panorama de debilidad, tal vez mayor a la que se anticipaba al cierre de agosto.

El martes se publicó el ISM de manufacturas, este índice mide la percepción de los gerentes de compras de la industria manufacturera en Estados Unidos, dicho indicador se ubicó en un nivel de 47.5. Tradicionalmente, cuando el índice se ubica en un nivel por debajo de 50 se habla de que existe un momento de contracción en la producción manufacturera y un panorama sombrío para ésta en los siguientes meses.

Pues bien, en Estados Unidos este indicador se ubica por debajo de 50 por segundo mes consecutivo y registra su peor lectura desde el 2009, justo en el momento recesivo provocado por la crisis financiera.

Este dato se suma a los registrados en otras regiones para indicar que la producción manufacturera se contrae en la mayoría de las economías avanzadas. El indicador ISM Global registra su quinto mes consecutivo por debajo de la marca de 50 y el nivel de producción es menor al mismo periodo del año pasado en 36 de las principales economías.

La situación en la cadena de suministro global de manufacturas es relevante. A pesar de ser un sector que no representa un gran porcentaje de la actividad en la economía global, sí resulta ser un indicador adelantado muy eficiente de cambios en la dinámica de crecimiento.

Los inversionistas en las bolsas temen, con justificación, que el momento adverso en el sector industrial se traslade a los consumidores mermando con ello el avance del sector que ha sostenido el crecimiento en países como Estados Unidos y medianamente en Europa o Japón.

Otros datos corroboraron ayer dicho temor: la agencia de contrataciones ADP (por su sigla en inglés) reportó una débil creación de empleos en septiembre (de 153,000); de corroborarse esta información en la publicación de la nómina no agrícola de este viernes, la sensación será de una confirmación de una perspectiva de menor dinamismo en el consumo.

Asimismo, los reportes de ingresos de varias armadoras de coches en donde observaron caídas de dos dígitos y contracción de márgenes en varias de ellas, incluidas las consideradas como más estables (Honda, Toyota y Nissan).

Una reducción en el ritmo de crecimiento del consumo podría dar origen a datos de crecimiento del PIB sumamente bajos en los próximos trimestres y revive la posibilidad de una etapa recesiva.

¿Qué debemos esperar? Una corrección mayor en las bolsas si los datos siguen reduciéndose con fuerza. Asimismo, habrá que esperar la reacción consecuente de la Reserva Federal que será reducir aún más la tasa de interés y mantener abierto el panorama para mayores reducciones (la tasa del bono a 10 años ha vuelto a bajar para ubicarse por debajo de 1.60% el día de ayer). No hay que olvidar que una caída pronunciada de las bolsas implica una medida recesiva per se al mermar la capacidad de consumo de los inversionistas.

En México este no es un contexto benéfico. México tiene una importante participación en la cadena de suministro de la industria manufacturera en Estados Unidos. Hasta ahora el ritmo de exportaciones de México en ese renglón ha crecido de manera aceptable a tasas positivas.

Una reducción en dicho rubro podría significar mayores problemas para reactivar el crecimiento, por ello la reacción en el tipo de cambio y en la Bolsa de México tampoco es favorable.

Aquí también el Banco de México seguirá bajando las tasas de interés, pero si la evolución de las cosas provoca una corrección abrupta de los mercados en el exterior o un momento de volatilidad intensa, la propensión a estabilizar las variables vía una tasa relativamente alta volverá a ser grande y la magnitud de reducción de los réditos puede no ser como la descuenta el mercado.

El momento difícil a nivel global es también difícil para México, lo cual no genera esperanzas en una economía ya de por sí estancada.

* Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX.

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