El Pacto por México es una buena noticia para todos. Representantes de los principales grupos políticos se pusieron de acuerdo en una agenda para nuestro país. Si estas palabras se traducen en hechos concretos podría ser el principio de la transformación de México. En esta entrega haré referencia al apartado sobre acuerdos para una sociedad de derechos y libertades en lo que se refiere a la educación.

En el Pacto se acordó una serie de acciones que pretenden alcanzar la meta de una educación de calidad y con equidad. Educación para todos, sí. Pero también, educación de calidad. ¿Cuáles son estas acciones (compromisos del ocho al 15)? Consolidar el Sistema Nacional de Evaluación Educativa; autonomía de gestión de las escuelas; escuelas de tiempo completo; computadoras portátiles con conectividad; crear el servicio profesional docente; fortalecer la educación inicial de los maestros; incrementar la cobertura en educación media superior y superior, y el programa nacional de becas.

Estas acciones podrían constituir el catalizador de una transformación en el sistema educativo mexicano; sin embargo, haría algunas precisiones. El compromiso de dotar de computadores portátiles con conectividad podría transformarse en uno que no necesariamente mencione el tipo de tecnología sino la inclusión del desarrollo de habilidades digitales independientemente del medio (computadoras portátiles, tabletas, celulares y lo que siga). Lo importante es que los profesores sean capaces de diseñar ambientes digitales de aprendizaje y que los alumnos desarrollen esas habilidades digitales tan importantes para el siglo XXI.

También faltaría incluir los temas de fortalecimiento de la participación social, garantía de un adecuado financiamiento para las escuelas (no necesariamente más inversión, pero sí mejor), la definición de una enseñanza eficaz (OCDE, 2010) y un sistema de apoyo a talentos.

Ya conocemos el qué. ¿Y el cómo? Se tendrá que tejer fino, muy fino. El Presidente envió una buena señal al nombrar en la SEP a un político no afín a La Maestra. Emilio Chuayffet tendrá un gran reto por delante: negociar con poderes fácticos, los líderes de las principales fuerzas políticas, con los maestros, con los directores de escuela y con los gobernadores, entre otros. No contará con el apoyo organizado de los padres de familia, quienes en lo general opinan que sus hijos reciben una buena educación y por lo tanto no tienen la exigencia del cambio. Necesitará el total compromiso del presidente Enrique Peña y de la sociedad en su conjunto.

[email protected]