El tamaño de la megacompra de medicamentos para surtir a las instituciones de salud pública de parte del Gobierno mexicano no se le compara con ningún otro, y menos que se haga bajo licitaciones como las que está encabezando el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que dirige José Antonio González Anaya.

Serán 48,000 millones de pesos que sumarán las compras de fármacos y material de curación para cubrir las necesidades de 2016, una cantidad que deriva de lo que las autoridades esperan seguir ahorrando, pero que muy probablemente también reflejará el recorte presupuestal. Es una cantidad menor a los 51,000 millones de pesos que sumó la del año pasado aun cuando se suman las compras de 5 entidades federativas para la compra del siguiente año; en la compra anterior fueron 16 y ahora serán 21 estados.

Por lo demás, es muy positivo que los gobernadores y sus secretarios de Salud estén por sumarse a conseguir mayor eficiencia en la adquisición de fármacos para las instituciones de salud estatales. Máxime que ahora con la mayor fiscalización de los recursos del Seguro Popular, se les agotan las opciones para utilizarlo en otras cosas que no sea para el que se les da, es decir, atender la salud de sus gobernados.

Para los estados que no entran a esta megaadquisición, de cualquier manera se entiende que les debe servir de referencia para el momento de negociar sus propias adquisiciones locales. El problema es que como son menores volúmenes pues es muy probable que no logren los mismos precios y compren a costos más elevados. Por algo son cada vez más los que se unen a la consolidada del Gobierno federal.

El punto es que con tales expectativas de ventas millonarias, cómo no va a ser motivo de fuertes disputas entre los postores. Además, con la inhabilitación de Savi Distribuciones, de Francisco Villela -que por decisión del Órgano Interno de Control del IMSS fue hecho a un lado de este segmento-, se redujeron los participantes. Savi era uno de los tres principales proveedores de fármacos del Gobierno, y al salirse del juego, éste se repartirá para el próximo año entre menos jugadores.

Sería importante que la Comisión Federal de Competencia presidida por Alejandra Palacios esté bien pendiente y vigilante de frenar intenciones oligopólicas por acá.

De por sí, como es una rama de negocio muy especializada y con aspectos complejos que ponen altas las barreras de entrada, siempre ha habido una muy elevada concentración en este sector.

Por ejemplo, Fármacos Especializados, de la familia Pérez Fayad, concentra cerca del 35% de este mercado. Sólo durante este 2015, el Grupo Fármacos Especializados le terminará vendiendo al Gobierno cerca de 40,000 millones de pesos, de los cuales le quedan de ganancia como el 7%, es decir unos 2,800 millones de pesos.

Otras empresas que están participando con fuerza en las licitaciones para el próximo año son Farmacéuticos Maypo, Dimesa, Ralca aunque ninguna maneja las cantidades de Fármacos Especializados. Otras empresas participantes de menor tamaño son: Comercializadora Brissa, Cominsa, CPI, CIMSA, Disur, Fármacos Dinsa y Pihcsa Médica.

Se entiende que la llegada de Marzam, desde esta semana encabezada por José Alberto Peña -si es que concreta enseguida su entrada al nicho gubernamental- también llegará a pisar con fuerza, pues lo manifestó y tiene el respaldo de un fondo de capital internacional.

Cambio de estafeta en AMIIF

Aún no es oficial, pero nos dicen que el más probable para llegar a la presidencia de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) es el costarricense Aldo Rees, presidente y director general de Pfizer México. Recordemos que AMIIF se quedó acéfala pues al salir Luis Calderón de Alexion Pharmaceutical (laboratorio especializado en drogas huérfanas), ya no podía seguir presidiendo AMIIF. Con la elevada rotación de directivos en esa industria, no es la primera vez que les sucede.

@maribelrcoronel

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