Un país pequeño con gran conectividad produce daños directos a las naciones y empresas con las que tiene contacto. Afecta indirectamente a todo el mundo.

El virus del SIDA mide menos de 300 nanómetros o milmillonésimos de metro. Su minúsculo tamaño no disminuye la letalidad, al contrario.

La economía de Grecia mide alrededor de 328,000 millones de dólares. Es apenas 2% del PIB europeo y no llega a 0.5% de la economía mundial.

Su población activa es inferior a 4 millones de personas. Su minúsculo tamaño económico no disminuye su peligrosidad, quizá podríamos decir que al contrario. Su pequeñez relativa llevó a muchos tomadores de decisiones a minimizar el riesgo griego hasta que fue demasiado tarde. No estaba en la categoría de los too big to fail, demasiado grandes para caer, sino en la de los too small to be seen, demasiado pequeños para ser detectados.

Este país de ilustre linaje se ha convertido en una misteriosa enfermedad para la que no se ha encontrado la cura. Es un riesgo para todos los que han tenido o tienen contacto con ella. Por eso los expertos hablan de contagio, como si se tratara de un país que porta un virus.

Algunos bancos de la zona euro se han vuelto portadores, lo mismo que los países que más se han relacionado con los helenos.

Hay un contagio económico y financiero que se puede rastrear considerando las relaciones que Grecia tiene.

Hay otro tipo de contagio que está relacionado con la incertidumbre que produce. Éste es mucho más peligroso. Es imposible de ponderar porque está relacionado con la dimensión psicológica de la economía. Es tan grande como los miedos, tan poderoso como las pesadillas.

¿Cuánto costaría un default desordenado de Grecia? No hay modelo matemático suficientemente sofisticado como para incorporar el impacto en cada banco, en las aseguradoras, en el sistema financiero internacional y en los mercados de valores y divisas.

¿Cuánto costaría una salida de Grecia de la zona euro? Podemos decir más o menos lo mismo respecto de la carencia de un modelo matemático.

Es imposible crear una ecuación que resuelva tantas variables desconocidas: la política cambiaria que seguiría Grecia; el monto de las divisas que saldrían del sistema financiero griego; la forma en que reaccionarían otros países de la zona euro y el impacto que tendría en el tipo de cambio del euro frente a otras divisas fuertes.

El contagio griego será un caso de libro de texto en una década o más. Mientras tanto es una grave enfermedad para la que no se ha encontrado diagnóstico ni cura. Es un clarísimo ejemplo de qué ocurre cuando la globalización empieza a disfuncionar. Un país pequeño con gran conectividad produce daños directos a las naciones y empresas con las que tiene contacto directo. Afecta indirectamente a todo el mundo porque no hay un rincón del planeta que esté desconectado.

En México, el principal efecto de la crisis griega está en el tipo de cambio del peso. Nuestra divisa ha vuelto a romper la barrera de las 14 unidades por dólar y podría ir mucho más arriba, en caso de que la salida griega de la zona euro sea desordenada. En ese caso, los 14 o 15 pesos por dólar serían más bien el piso que el techo del nuevo tipo de ?cambio.

Estamos frente a un hecho económico que no tiene precedente. Es difícil saber cuánto nos cubrirá el escudo de las reservas del Banxico o cuánto nos servirá la salud que deriva del manejo ordenado de las finanzas públicas. Son útiles, pero no sabemos cuánto sirven. El virus griego anda suelto y ha demostrado su capacidad de sobrevivir: la retórica no lo destruye.

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