El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2019 deja un sabor agridulce para el sector telecomunicaciones. Si bien se trata de un presupuesto balanceado con superávit primario, manifiesta el claro desinterés del nuevo gobierno por el desarrollo tecnológico, la cobertura universal en telecomunicaciones, la digitalización de las labores y servicios gubernamentales, la educación y el fomento de la sociedad del conocimiento y la información.

Prácticamente en todos los rubros relacionados con el sector, desde la capacitación de técnicos y especialistas en telecomunicaciones e informática hasta el mantenimiento y crecimiento de los centros de conexión a Internet en zonas rurales o marginadas, se sufren recortes considerables. La radio y televisión públicas, así como las universidades y centros de investigación y desarrollo son claramente desdeñadas frente al reparto clientelar de recursos con propósitos evidentemente políticos. Para usar una popular metáfora, el gobierno de López Obrador prefiere repartir peces entre sus bases de apoyo que enseñarles a pescar. Este tipo de gasto siempre es regresivo, y aunque nadie duda de la necesidad de programas sociales para apoyar al gran número de mexicanos que aún viven en la pobreza, no se percibe una estrategia clara y focalizada en el subsidio para aquellos que en verdad lo necesitan.

En vez de ver hacia el futuro, el presupuesto mira al pasado. En lugar de fomentar el desarrollo de tecnologías que permitan sustituir a los muy contaminantes hidrocarburos, el gobierno pretende una nueva nacionalización de las industrias petrolera y eléctrica tradicionales, en una vuelta en U que nos llevará nuevamente a 1938. El futuro nos golpeará en la cara con una población poco educada para afrontar los retos de la nueva revolución industrial. En lugar de técnicos capacitados, tendremos más abogados, contadores y sociólogos para un mundo que cada día los necesitará menos.

Las grandes armadoras de autos de los Estados Unidos están cerrando plantas o reconfigurándolas para producir autos eléctricos, mientras López Obrador sueña con el bucólico paraíso petrolero de su juventud tabasqueña. Muchos analistas consideran que México puede ser la sexta economía del mundo para el 2050 si no modificamos el ritmo de nuestra reconversión industrial y exportadora.

La estabilidad relativa del peso y los mercados de deuda mexicana responde al hecho de que con este presupuesto México estará en posibilidad de pagar sus deudas de corto plazo. Nada Más. Aún así, las calificadoras han encendido los focos amarillos frente al inmenso gasto público que se destinará a Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), cuya viabilidad como empresas productivas del Estado está aún por verse. Con las nuevas tecnologías en materia de micro generación eléctrica no pasará mucho tiempo antes de que la CFE y todos sus empleados sean obsoletos. El día de hoy ya se pueden tener casas 100% autosuficientes en energía eléctrica. Por su parte, con el crecimiento exponencial que tendrán los automóviles eléctricos, la producción de gasolinas para la segunda mitad del siglo XXI será un mal negocio. Evidentemente se continuarán necesitando hidrocarburos para la aviación, la maquinaria pesada y los ejércitos, pero Pemex requerirá del presupuesto público para sobrevivir.

Cambiando de tema. La semana pasada publiqué un artículo en el que hice referencia a los posibles efectos para la Red Compartida del encontronazo entre los Estados Unidos y China a raíz de la detención en Canadá de la vicepresidenta de finanzas de Huawei, Meng Wanzhou, quien afortunadamente ha sido puesta en libertad. Amablemente, Altán me hizo llegar información que me obliga a reconsiderar mi opinión. Transcribo lo más relevante:

“Huawei provee e instala principalmente equipo de radio (RAN —Radio Access Network— radio bases de emisión/recepción en la banda 700 MHz) únicamente para la zona centro y sur del país. La distancia del nodo de RAN Huawei más cercano a Tijuana, BC, dentro del despliegue es de 1,549 kms. La distancia del nodo de RAN Huawei más cercano a Matamoros, Tamaulipas es de 499.4 km. Los equipos irradian en un radio 15 km, por lo que no existe contacto ni remotamente cercano con la frontera norte del país, menos para aseverar intereses de espionaje o de atentado a la seguridad de los EU vía la Red Compartida”.

Gerardo Soria

Presidente del IDET

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Abogado especialista en sectores regulados. Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones (IDET). Doctorando en letras modernas en la UIA.