El 18 de abril estaba marcado en el calendario como la fecha especial donde los fanáticos del vinilo se congregarían en las tiendas independientes de todo el mundo para una fiesta musical. Y entonces vino la pandemia. El Record Store Day fue una de las primeras celebraciones musicales que se vio impactada por la enfermedad con nombre pequeño que aqueja actualmente al mundo y propinó un duro golpe para los coleccionistas, hipsters, esnobs y amantes del vinilo, que se quedaron sin su ritual de cada año de hacer largas filas para conseguir carísimas ediciones limitadas de sus discos favoritos.

 

Este encuentro ahora se adaptará a los nuevos esquemas y se dividirá en tres fechas donde se finalmente verán la luz las ediciones especiales guardadas en las tiendas de discos que quedaron temporalmente silenciadas. Las tiendas de discos independientes fueron otra víctima colateral de todo el engranaje de la industria musical, que ha resentido también el impacto del bicho. Algunas se han mantenido gracias a sus ventas virtuales. A finales del mes de marzo, el proyecto Love Record Stores nació como una iniciativa para apoyar a las tiendas de discos independientes que se han visto afectadas. Esta celebración virtual, hecha para los coleccionistas de los vinilos y para darle una muestra de agradecimiento y cariño a nuestros proveedores de música, anunció esta semana una parte de su menú.

 

Love Record Stores ha reclutado a 130 tiendas de discos independientes en países como Reino Unido, Canadá, Australia, Francia, Suiza, Alemania y Países Bajos (hasta ahora confirmadas) para que el 20 de junio próximo puedan tener un Record Store Day virtual. En esa fecha habrá ediciones especiales de “Definitely Maybe” de Oasis (en una edición doble de picture disc), “Up The Bracket” de The Libertines, su explosivo álbum debut del 2002; “Tigermilk” de Belle & Sebastian; “The Wedding Album” de John Lennon y Yoko Ono. Entre la lista de lanzamientos especiales confirmados estarán disponibles también discos de artistas como: King Gizzard & The Lizard Wizard, The Claypool Lennon Delirium, Radiohead, New Order, Arctic Monkeys, Serge Gainsbourg, Mogwai, Jungle, Black Pumas, Caribou, Iggy Pop, Felt, Midlake, Beach House, Matt Berry y Thee Oh Sees, entre otros.

 

 

Tim Burgess, líder de The Charlatans y ahora anfitrión de las fiestas virtuales conocidas como las Tim’s Listening Parties —un experimento para escuchar comunitariamente discos y ahora también ver películas, que comenté en el Mixtape del 16 de abril pasado—, será el embajador del Love Record Stores. Para apoyar la causa el vocalista británico anunció que realizará una fiesta de 24 horas que incluirá entrevistas, presentaciones musicales, DJ sets, entrevistas y hasta bebidas virtuales. “Yo seré el primero en la fila virtual con mi lista de encargos (…) y será una gran ayuda para las tiendas de discos independientes que necesitan nuestra ayuda”, dijo Burgess en un mensaje.

 

Este tipo de iniciativas también están dedicadas para que los fanáticos puedan apoyar a su artista favorito. Los esfuerzos loables durante esta cuarentena musical han sido liderados por la plataforma independiente Bandcamp, que en dos ocasiones ha dedicado jornadas enteras para ceder el 100% de los ingresos generados a los músicos.

 

En la primera fecha, el 20 de marzo, la comunidad de esta plataforma generó ventas de 4.3 millones de dólares en música y mercancía de sus artistas favoritos —15 veces lo que se recaudaría en un viernes cualquiera— y en su segunda edición del 1 de mayo se recaudaron 7.1 millones de dólares en ventas, un monto que ayudará a los artistas independientes a cubrir sus gastos esenciales, rentas, hipotecas, alimentos, medicinas y lo necesario para sobrevivir. Los primeros viernes de cada mes se continuará con esta dinámica para seguir pasando la charola.

 

Love Record Stores será entonces una nueva iniciativa para apoyar a los artistas independientes de todo el mundo y otra oportunidad para mostrarle un poquito cariño a estos templos que mantienen nuestras obsesiones musicales, esperando que posiblemente nos volvamos a enganchar con una canción y cantar: “I’m in love. What’s that song? I'm in love with that song”.

 

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea