La euforia de un Plan Marshall centroamericano ha pasado.

Muy difusos se encuentran los 14,000 millones de dólares que Estados Unidos aportó para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Traída la metáfora a valor presente, nos encontramos con el gobierno de Trump anunciando cancelaciones de programas de desarrollo en Centroamérica (30 de marzo del 2019), la renuencia del guatemalteco Jimmy Morales de aceptar la clasificación de tercer país seguro si Estados Unidos no aporta dinero y los conflictos internos de Juan Orlando Hernández que, ahora sí, perece ser que no aguantará muchas semanas en la Presidencia de Honduras.

Así nació el plan de desarrollo promovido por el gobierno del presidente López Obrador. Un plan cuyo objetivo mediático es desarrollar una política tipo soft power en la región para atenuar la dureza que representa el cambio de la política de migración en México ordenado por el presidente estadounidense.

Europa no se rehízo de la noche a la mañana. En el reloj político de Trump, cada minuto no se compone de 60 segundos. Un plan de desarrollo se proyecta a largo plazo. Y lo importante, si se habla de un plan centroamericano, pero con Guatemala y Honduras con demasiadas dudas, no es plan centroamericano.

En realidad, lo anunciado ayer por los presidentes de México y El Salvador es un plan bilateral. De la euforia de un Plan Marshall pasó por un plan de desarrollo centroamericano pero terminó en un plan bilateral con posibles externalidades en Honduras y Guatemala.

El látigo de Trump

En el 2016, Estados Unidos proporcionó aproximadamente 131 millones en ayuda a Guatemala, 98 millones a Honduras y 67.9 millones a El Salvador, según datos obtenidos en el presupuesto fiscal de ese año.

Pero para el 2019, se proyectó que esas sumas se reducirían a 69 millones para Guatemala, 65 millones para Honduras y 45 millones para El Salvador.

Para dimensionar a valor presente la ayuda que Estados Unidos ha dado a Centroamérica durante los últimos años, el dron estadounidense que Irán derribó la noche del miércoles, tipo Halcón Global RQ-4, tiene un costo de 100 millones de dólares.

Nadie con juicio medianamente saludable criticaría un Plan Marshall para Centroamérica, pero tampoco se debería sobredimensionar el plan bilateral entre El Salvador y México que ayer anunciaron los presidentes Nayid Bukele y Andrés Manuel López Obrador.

El programa Sembrando Vida podría ser considerado como un preámbulo del plan de desarrollo centroamericano. El gobierno de México anunció una inversión de 100 millones de dólares (lo que costó el avión no tripulado que Irán derribó), 30 millones destinados para El Salvador (50,000 hectáreas y 20,000 empleos) y 150,000 hectáreas y 40,000 empleos para guatemaltecos y hondureños.

El ministro de Gobernación de Guatemala, Enrique Degenhart, reveló el martes que Estados Unidos tiene intención de que su nación se convierta en tercer país seguro. Al parecer las negociaciones no van por buen camino.

El miércoles, el diario guatemalteco Prensa Libre publicó que el presidente Jimmy Morales no viajaría a México para participar en el lanzamiento del plan. ¿Lo invitaron y no quiso ir por diferencias con Estados Unidos?

Estados Unidos no quiere aportar dinero

La Red Nacional de Protección de Guatemala (RNP), que aglutina a diversos grupos organizados que asisten y brindan ayuda humanitaria a personas desplazadas durante su proceso de solicitud de asilo y refugio, expuso que el Ejecutivo guatemalteco debería poner sobre la mesa de negociación una propuesta de inversión millonaria por parte del gobierno de Donald Trump en Guatemala, para sacar de la pobreza a miles, puesto que ésta es la causa principal de la migración.

“Jimmy Morales debe negociar por el bien de los guatemaltecos y por las personas que van a solicitar protección”, expuso Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante, una de las organizaciones que integran la RNP.

Por lo que respecta a Honduras, el presidente Juan Orlando Hernández ordenó el despliegue de la policía militar para cercar las manifestaciones en su contra. Ayer dos personas fueron asesinadas. La situación en el país se complicó con una huelga de transportistas que provocó escasez de combustibles, por lo cual se formaron largas filas de vehículos en gasolineras.

La noche de ayer, los portales de los diarios hondureños La Tribuna y El Heraldo no presentaban la noticia del lanzamiento del plan Sembrando Vida.

Un plan de desarrollo centroamericano bien planeado amerita lanzarlo de manera conjunta: con todos los presidentes.

Al parecer, la estrategia soft power urge para equilibrar la dura política migratoria.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.