El viernes se conocerá el dato del PIB para el tercer trimestre; nos podría brindar un poco de optimismo.

Un pronóstico del comportamiento de la economía para el 2015 a estas alturas tiene poco sentido, cuando ya vivimos y padecimos la mayor parte del año.

Tiene algún mérito porque no conocemos todavía el dato del comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre del tercer trimestre, pero para hacer algún tipo de planeación no tiene ningún sentido.

Los que sirven a estas alturas son las estimaciones del 2016, porque ya proyectan 13 meses por delante. Con todo y que la constante durante los últimos tres años han sido las revisiones a la baja de las estimaciones del PIB.

Por eso es que puede pasar desapercibido el dato que justo antes del puente revolucionario y del Buen Fin dio a conocer el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) sobre el comportamiento de la economía al cierre de este año.

Es cierto que ya le sobran pronosticadores a la economía y sobre todo cuando todos sin excepción han tenido que modificar para mal sus estimaciones; sin embargo, los expertos en economía del IMEF aportan algo que los demás todavía no se animan: un poco de optimismo.

No hay lance más difícil en este momento que calcular algo en sentido contrario a lo que marca la realidad. Porque sumarse a la ola de los pesimistas es tan fácil que no son pocos los pronósticos a los que se les nota que simplemente siguen a algún analista líder.

Hoy las estimaciones más oficiales y las más acreditadas hablan de un crecimiento más cercano a 2% que a 3 por ciento. Por ejemplo, la Secretaría de Hacienda se mueve en un carril muy ancho que va de 2.0 a 2.8 por ciento. El Banco de México flota entre 1.9 y 2.4 por ciento.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos tiene una estimación de 2.3 desde 2.9% previo. El Fondo Monetario Internacional de 2.4% y la encuesta del Banco de México de 2.6 por ciento.

Todas las estimaciones anteriores sin excepciones, ni de la Secretaría de Hacienda, han revisado a la baja sus pronósticos ininterrumpidamente en este año. Por eso el brote verde de la modesta estimación del IMEF se vuelve importante.

Podría quedar aislada a partir del viernes si no se comprueba con el dato definitivo del PIB del tercer trimestre que la economía mejora. Si el dato es inferior a lo que espera el mercado, quedará como un buen deseo sin fundamento.

Pero si el dato que habremos de conocer este viernes es superior y deja ver un mayor dinamismo del mercado interno, podríamos ver una lluvia de aumentos en las expectativas para lo que le queda al 2015.

Insisto en que ya no sirven mucho los pronósticos de este año, pero marcan tendencia para mejorar lo que se debe esperar para el 2016.

Si tras el dato del viernes se confirma este pequeño brote de optimismo como algo real, podríamos encadenar otros pronósticos que influyan en los pesimistas inversionistas y consumidores, y que animen a abrir la cartera para hacer lo que les toca.

En dos días veremos si es una realidad o un simple buen deseo.