Entre políticos, hacer el ridículo está de moda. No importa el color o la coalición, con tal de parecer diferentes están dispuestos a todo. En Google, hay dos definiciones principales de ridículo: 1. Que provoca risa o burla por resultar muy extraño, grotesco, extravagante, etcétera y 2. Que es escaso, pequeño o menor de lo que podría o debería ser.

Resulta muy lamentable que al día de hoy los candidatos y sus coaliciones, lejos de ser, parecer y estar a la altura de los desafíos que enfrenta México, se hayan limitado a eso, a provocar risa o burla por resultar grotescos en un estado perpetuo de incongruencia. De ahí que los mexicanos sintamos que nuestras opciones son “escasas” porque sus ridículos los hacen ser más pequeños de lo que podrían o deberían ser.

La coalición Por México al Frente cambió de nombre porque su ridículo resultó muy evidente. Al principio propusieron ser un frente ciudadano, pero al ser tan obvio que sus cargos y privilegios serían exclusivos de los tres partidos (PAN, PRD y MC) decidieron mejor repartirse todo el pastel entre ellos, dejando, como siempre, a los ciudadanos de lado.

Morena, con tal de comprar estructuras que le garanticen el mayor número de votos y de agitadores sociales para defenderlos, ha estado incorporando a personas cuyas trayectorias, marcadas por la corrupción y el abuso, son exactamente lo que México no necesita. Su mayor ridículo reside en la omnipotencia y delirio de su líder supremo, quien supone que su ejemplo de pureza bastará para erradicar la corrupción. También ridículo es creer que un político que ha pasado por dos partidos y fundado un tercero, es antisistema.

El premio de todos los ridículos se lo lleva el PRI, pues no hay mayor ridículo que ser priista y denunciar la corrupción, lo que apunta al fin de su historia. Resulta imposible entender cómo son capaces de indignarse por fraudes, corrupción, lavado de dinero, etcétera, cuando todo el país sabe lo que son y lo que hacen. Su candidato hace el ridículo cada vez que habla pues, aunque intenta poner su experiencia y amor por México por delante, la sombra de su equipo y su partido lo persigue y opaca sin descanso.

La lista de ridículos es larga y lamentable. Aún faltan 90 días de campaña en los que esperamos que estos ridículos sean rebasados por propuestas sensatas, viables y factibles que eleven no sólo el nivel del debate sino las posibilidades de construir un futuro más próspero. Exijamos y participemos lo más posible para intentar que así sea.

@armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.