El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene 48 miembros: 26 son economías regionales en desarrollo, dos son países avanzados (Canadá y Estados Unidos) y 20 son extrarregionales (europeos, asiáticos e Israel). Su actual presidente es Luis Alberto Moreno, quien este año finaliza su tercer periodo de cinco años. Desde antes de la pandemia, se estableció que la elección para el nuevo presidente sería el 12-13 de septiembre próximo. El acuerdo implícito es que esa posición debe ocuparla una persona proveniente de un país de la región latinoamericana, reservando el segundo nivel de vicepresidente ejecutivo a un estadounidense. En sus 60 años de existencia no había habido conflicto al respecto... hasta que a Trump se le ocurrió interferir y politizar la elección.

En junio, Trump propuso por primera vez un candidato de Estados Unidos: Mauricio Claver-Carone, actual funcionario del Consejo de Seguridad Nacional. Además de la politización, el candidato no posee el perfil adecuado de acuerdo con muchos expertos. Brasil y Colombia han externado su apoyo a Trump. Argentina y Chile han manifestado su oposición y tienen cada uno un candidato. Personalidades como Ernesto Zedillo, Julio María Sanguinetti y Ricardo Lagos mandaron una carta oponiéndose a la candidatura, reiterando que su nominación divide a la región.

Argentina, Chile y México, con el apoyo de la Unión Europea, han solicitado formalmente posponer la elección debido al Covid-19. Sería un pretexto efectivo para bloquear la candidatura de Clever-Carone ante la posibilidad de que en noviembre Donald Trump no logre la reelección. Biden ha declarado que no propondría un candidato de Estados Unidos. Pero también tiene sentido la posposición, pues debido al Covid-19 el BID ya aplazó su reunión anual previa a la elección a marzo del 2021.

Pero la elección de la Presidencia del BID ya es un indeseable campo de batalla político entre demócratas, republicanos y países latinoamericanos. Ambos lados han hecho la aritmética. El poder de voto de los miembros es función del porcentaje de su participación accionaria. La regla de la elección implica una mayoría del poder de voto, incluida la mayoría absoluta de los 28 miembros de la región. Adicionalmente, se requiere un quorum de 75% del total de la membresía. Así, con cifras redondeadas, Estados Unidos tiene 30%, Brasil 10.75% y Colombia 2.95%, lo que sumaría 43.7 por ciento. Podemos suponer que países aliados de Brasil y Colombia sumarían otro 2.4% para un total de 46.1 por ciento. Los votos de Argentina (10.75%), Chile (2.95%) y México (6.91%) suman 20.6 por ciento. Si suponemos que todos los países desarrollados (16%) y el resto de los latinoamericanos (13%) se oponen a Trump, la suma sería 49.6 por ciento. En ese escenario, la votación la definiría Canadá con su 4 por ciento. Pero también un grupo podría frenar la elección con la falta de quorum.

El secretario Herrera se pronunció a favor de posponer la elección, pero no ha declarado nada sobre la candidatura de Claver-Carone. Ya veremos si su jefe le ordena apoyar a su amigo Trump y así nos granjearemos más enemistades con nuestros vecinos latinoamericanos.

federico@rubli.net

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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