No le auguran la muerte inmediata, sino un infierno. Tenemos 50 años para hacerte sangrar no matarte. ¡Te estamos esperando!’’.

Ese es un recado que está circulando por las Redes Sociales para Javier Covarrubias González, el desnaturalizado padre de la niña Isis Liliana de un año y seis meses y Darien Isaí de dos años, seis meses de edad, que vieron abruptamente cortada su existencia a manos de su progenitor.

Es deleznable, incalificable, horripilante cómo es que el Chacal de Tepito’’ narró según versiones de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), la forma en que segó la vida de sus vástagos y luego los tiro cual bultos.

Ese ser humano, si se le puede llamar así, que casi incendia el populoso barrio, al decir ante autoridades y su esposa, Irma Merino que le habían sido arrebatados sus hijos por unos desconocidos y después que los había entregado en prenda a una tal Lupe’’ por el pago de 25,000 pesos.

Hechos que Irma Merino, una reconocida habitante del barrio con nexos a líderes de ese barrio tan famoso no sólo en México, sino en el Mundo, que incluso series de CSI Nueva York han plasmado en varios capítulos de sus series, con ayuda de sus conocidos detonó en bloqueos y demandas.

La reconocida Irma Merino, generó hace dos semanas un motín’’ en las principales avenidas que fluyen sobre el barrio de Tepito, que fue utilizado por bandas de pelafustanes, algunos de ellos con antecedentes penales para hacer su agosto delictivo’’ en junio.

Que quedó solucionado gracias a la intervención de Batmancera’’ como es conocido ahora Miguel Ángel Mancera, procurador general de Justicia de la ciudad de México, que se abrogó otro éxito, al ubicar y capturar a Covarrubias González en la serranía del estado de Hidalgo.

Esto para dar paso a una serie de versiones encontradas del padre. Que llorando aceptaba su culpa de haber vendido a sus hijos para finiquitar’’ una deuda. Y después de la espeluznante revelación de cómo asfixió a Isis Liliana, la primera en quitarle la vida y después de Darien Isaí.

Mientras todo esto se dilucida legalmente, como expresó la PGJDF, que sólo cuenta con la confirmación de la madre de los pequeños de que los cuerpos encontrados en un parque y una avenida principal periférica al Centro de la Ciudad de México son ellos y del Servicio Médico Forense (Semefo) de que tienen entre 10 y 15 días de fallecidos.

En tanto en las redes sociales está circulando el mensaje’’ firmado con anónimos que hacen ver lo que le espera a Covarrubias González al momento en que sea ingresado a cualquier reclusorio preventivo, sea el Norte, donde están los de peligrosidad media, El Oriente, donde se encuentra recluidos los más belicosos y el Sur, donde se encuentra la gente bonita.

No lo amedrantan con quitarle la vida de un tajo, como lo hizo con sus hijos.

Si no que le prometen que sufrirá un infierno’’ día con día, hasta hacerlo sangrar durante los próximos 50 años, que de seguro será la condena del juez al que le sea consignado el confeso padre-asesino.

Hasta en las prisiones hay Redes, sino pregunten.