Parece mentira, pero ninguno de los partidos políticos que van a contender en las próximas elecciones tienen dentro de sus propuestas impulsar una reforma fiscal que dote de recursos suficientes al Estado mexicano para garantizar a todos los ciudadanos seguridad personal, salud, educación, vivienda y servicios públicos de calidad, así como para llevar a cabo las inversiones públicas necesarias en infraestructura para detonar el desarrollo económico, el empleo y eliminar la pobreza en que vive más de 50% de la población.

La reforma fiscal es una asignatura pendiente desde hace años, sobre todo desde que el petróleo dejó de ser un gran contribuyente a los ingresos públicos. El gobierno de México es uno de los gobiernos con menor gasto público en el mundo y como consecuencia de esto, es un Estado pobre, incapaz de impulsar la economía y garantizar a la población los derechos sociales básicos.

Como lo dijo en su momento el antiguo secretario de Hacienda Carlos Urzúa, el presidente López Obrador es un “conservador en materia fiscal”, pensar que con la eliminación de la corrupción va a haber recursos suficientes para afrontar las necesidades sociales y económicas del país es una falacia.

En estos ya 30 meses de gestión lo único que ha hecho es gastar, gastar y gastar y no se ha preocupado por aumentar los ingresos del Estado. Para financiar sus programas sociales ha usado todas las reservas que tenía el gobierno y ya no cuenta con estos fondos para el futuro.

Lo mismo pasa con todos los partidos de oposición dentro de sus propuestas se señala que van a aumentar el gasto público en varias áreas del gobierno, pero evitan hablar de una reforma fiscal sin la cual su propuesto es pura ilusión. Entiendo que hablar de una reforma fiscal es impopular y más en tiempos electorales, pero no hacerlo es cerrar los ojos ante el principal problema que enfrenta el país para desarrollarse.

Mucha gente piensa que el gobierno de México es demasiado grande y costoso, debido a un pensamiento neoliberal en donde entre más pequeño sea el Estado es mejor, López Obrador, aunque critique al neoliberalismo, en el fondo tiene el mismo pensamiento.

Se equivocan, ningún país desarrollado tiene un Estado pequeño, por el contrario, los países desarrollados tienen Estados que cuentan con recursos equivalentes a 40% del PIB, Francia, Alemania, España, EU, e inclusive países similares a México tienen un gasto público superior al nuestro, Brasil 37.8%, Argentina 38.3%, Uruguay 33.9%, Chile 25.8%, mientras el nuestro es inferior a 20% si excluimos a Pemex y la CFE que no deberían ser parte del presupuesto.

En los países europeos el gasto público en educación representa 5% y 8% en salud, mientras en México es sólo de 3.8% y 2.8%. Pero si comparamos el gasto per-cápita en educación y salud en los países europeos el promedio es de 2,200 y 3,500 dólares, mientras en nuestro país es de 420 y 280 dólares. Es imposible dar una educación o servicios de salud de calidad con estos raquíticos presupuestos públicos.

La baja recaudación fiscal de nuestro país es la razón de ese insuficiente gasto público. Los ingresos fiscales en España son de 35.2% del PIB, Alemania 41.5, Reino Unido 35.2, Francia 47.2, Italia 42.4, EUA 26.0, Japón 31.4, Argentina 28.8, Brasil 33.1, Chile 21.1 y México sólo 16.1 por ciento.

Si queremos que México se desarrolle y sea en el corto plazo un país del primer mundo es urgente una reforma fiscal que aumente en forma considerable los ingresos y el gasto público, no hacerla es conformarnos con seguir siendo un pobre país.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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