La semana pasada, escribí aquí sobre el escenario regulatorio que se perfila para las plataformas digitales, particularmente a partir de todas las revelaciones que han ocurrido en torno al caso Facebook-Cambridge Analytica. El tema, lejos de haber alcanzado su punto más alto, seguirá estando en la palestra pública. Ahí está la portada y artículo central que esta semana la revista británica especializada en temas económicos y financieros, The Economist, le dedica a Facebook, por citar un ejemplo, bajo el título: “Fracaso épico”.

Pero lejos de limitarse a portadas de revistas especializadas o de prestigio, pareciera que para Facebook los problemas apenas comienzan. Por ejemplo, se dio a conocer que la Federal Trade Commision (FTC), la agencia que defiende los intereses de los consumidores en Estados Unidos, notificó a Facebook que inició una investigación sobre las prácticas de privacidad de este gigante, en virtud de preocupaciones sustanciales que han surgido a partir de los reportes recientes sobre el manejo de datos personales en los que incurrió Cambridge Analytica.

Para quienes no estén familiarizados, en el 2011, la FTC y Facebook alcanzaron un acuerdo mediante el que esta plataforma digital se allanó a ocho distintos cargos que le hizo esa autoridad en torno al pobre o deficiente cuidado de los datos personales por parte de Facebook, cargos o señalamientos que se desprendieron de una investigación que esa agencia reguladora llevó a cabo entre el 2009 y el 2011, en virtud de las denuncias que, en su momento, presentaron organizaciones como el centro de investigación Electronic Privacy Information Center (EPIC), con sede en Washington, DC, y diversas organizaciones no gubernamentales que representan intereses de consumidores.

De acuerdo con EPIC, la transferencia de datos personales de Facebook a la empresa Cambridge Analytica estaba prohibida conforme a ese acuerdo del 2011. El señalamiento no se queda sólo en eso, pues el pasado 20 de marzo, EPIC exigió a la FTC que llevara a cabo una investigación sobre las presuntas violaciones al acuerdo del 2011 y para que publique un reporte sobre si Facebook dio cumplimiento a las obligaciones que le significaron ese acuerdo.

Ahora bien, además de la investigación de la FTC, 37 fiscales generales a nivel estatal en EU, tanto del partido republicano como del demócrata, dieron a conocer un escrito de dos páginas que dirigieron, mismo, a Mark Zuckerberg, en el que le hacen diversos cuestionamientos sobre las prácticas comerciales de Facebook y sobre su carencia de protecciones sobre la privacidad.

En el artículo de The Economist de esta semana, se hace mención de que los problemas de reputación que enfrenta Facebook son graves y que Mark Zuckerberg no puede desdeñar o minimizar como lo había venido haciendo desde principios del 2017. En ese artículo así como en algunas notas de otros medios, se hace referencia al estancamiento en el crecimiento de usuarios que ha tenido, que hoy se ubica en poco más de 2,100 millones de usuarios alrededor del mundo. Se destaca también que, si no se logra contener el problema de reputación que enfrenta Facebook, el efecto red, que la hizo crecer mucho y que permitió que su valor de mercado llegara hasta niveles de 560,000 millones de dólares americanos apenas el pasado 1 de febrero de este año, también la puede hacer decrecer y que ese valor, que al cierre ya había caído a 465,000 millones de dólares, podría disminuir muy rápido, pues el valor de sus activos tangibles apenas alcanza 14,000 millones de dólares. Así que no hay duda de que Facebook enfrenta un enorme desafío para corregir las deficiencias con relación al tratamiento de los datos personales de sus usuarios y que le va a costar mucho trabajo y talento recuperar la confianza de los usuarios.

Gerardo Flores Ramírez

Senador de la República

Ímpetu Económico