Si alguien que estuvo ausente del planeta tierra en 2012 aterrizara hoy y revisara el desempeño de los mercados para el año, concluiría que fue un año de vuelta de las rentabilidades a niveles razonables, pero atractivos, luego que 2009 y 2010 se hicieran cargo del rebote post crisis 2008 - 2009 y que 2011 acusara el golpe de la crisis de deuda europea y con ello la sustentabilidad de la unión económica del Viejo Continente.

En 2012 las acciones globales rentaron 13% y las emergentes 15%, los bonos corporativos globales, la renta fija High Yiled en Estados Unidos y los bonos corporativos emergentes en dólares registraron rentabilidades de 11%, 16% y 15%, respectivamente. El dólar se depreció levemente (-0.5%, según el índice DXY) y las monedas emergentes -en general- se apreciaron. Los precios de los commodities mostraron variados retornos, que reflejaron variables referentes a la oferta y demanda que se sucedieron en el año. (Ver tablas al final del texto).

Sin embargo el "sabor" que dejó 2012 no es agradable. La sensación es de un año incómodo, incierto, a pesar de los positivos retornos. La casa de estudios Gavekal, basada en Asia sostiene que el año pasado dejó a los inversionistas sin brújula que indique hacia dónde ir.

Luego que 2011 dejara un amargo sabor, 2012 mantuvo a los mercados en el borde entre i) atractivas valorizaciones, crecimiento económico (variado entre regiones y países) y amplia liquidez y ii) un altísimo nivel de incertidumbre originada en la escasa claridad respecto del desenlace de la crisis europea, ruido político-económico en Estados Unidos (elecciones, la economía creciendo anémicamente, la espera de decisiones de política fiscal y monetaria, etc) y el riesgo de un aterrizaje forzoso de China al que se sumó las elecciones del nuevo liderazgo del partido comunista.

La evidencia que quedó de este mal ambiente en los mercados en 2012 fueron los bajos volúmenes transados que ayudaron al registro de bajas volatilidades para el año. 2012 comenzó con volúmenes transados mensuales del S&P 500 de aproximadamente 15 mil millones que llegaron a caer a 11 mil millones hacia fines del año.

El VIX comenzó 2012 en más de 23 puntos y lo terminó en 18 puntos. Otro hecho que podría ser tomado como prueba que "no todo lo que brilla es oro" es que los bonos del Tesoro de Estados Unidos, volvieron a rentar positivo (más de 2%), al igual que el precio del oro (más de 7%). Ambos son considerados activos "refugio" o safe heavens.

El final del año fue "feliz" porque se vislumbró que la crisis de deuda europea no tendría un desenlace catastrófico, los datos económicos en China mostraron que el "aterrizaje" fue suave y hay reactivación, además que el traspaso de poder fue ordenado y que, aunque a última hora, los políticos norteamericanos no permitirían una caída al Abismo Fiscal o Fiscal Cliff.

Esta "felicidad" no es total ni plena. Porque restan aspectos del problema fiscal de Estados Unidos que solucionar, de corto y largo plazo, hay divergencias entre las situaciones de los diferentes países emergentes, aún en la misma región, y Europa seguirá emitiendo "ruido", aunque probablemente será de menores decibeles. Un 2013 de desafíos para los inversionistas, a la búsqueda de una brújula, en medio de la incertidumbre, menor, pero que prevalece en cierta medida.

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