Ahora que el mundo conmemora los 50 años de la fundación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que surgió como resultado de la implementación del Plan Marshall, los países europeos no pierden de vista la importancia de ayudar a otras naciones como una forma de apoyarse a ellos mismos.

En 1947, con Europa en ruinas tras la guerra y con una situación económica precaria, Estados Unidos tomó una decisión estratégica: frenar el avance del comunismo a través de un ambicioso plan de ayuda económica para los estados europeos devastados por la guerra.

Con la mira puesta en sus propios intereses, Washington invirtió fuertes cantidades de recursos para lograr levantar de los escombros a las economías europeas, encausarlas al desarrollo y desactivar la tentación comunista tras la división de los territorios con la Unión Soviética.

Ahí estaba la experiencia de la Primera Guerra Mundial, en la que dejaron a los vencidos alemanes a su suerte y éstos, con una profunda depresión económica y una impresionante hiperinflación, fueron presa fácil del discurso nacionalista que los proyectó hacia el nazismo.

Hoy en el G-8 , especial los países europeos, ven hacia el norte del continente africano y entienden que esas naciones devastadas por la pobreza y la guerra necesitan urgentemente ayuda como una forma de defenderse ellos mismos.

Los pobres vecinos africanos han emprendido por décadas hordas de migrantes que han alterado los roles sociales de la mayoría de los países de Europa. Por eso es que una forma de evitar que se intensifique el fenómeno migratorio es procurando que se queden en casa por la buena.

A la pobreza de la región se suman los efectos de la Primavera Árabe, o sea, los efectos de la ola revolucionaria que inició en territorio egipcio y se extendió rápidamente a un importante número de naciones de la región.

Egipto, por ejemplo, ha enfrentado nuevos episodios de violencia porque los que lograron la caída de Hosni Mubarak se han dado cuenta que no pasa nada con la simple salida de un líder perpetuo.

La OTAN bombardea Libia con el claro objetivo de aniquilar a Muammar Gaddafi, pero no hay un plan de posguerra para sus millones de habitantes.

Yemen, Siria, Bahrein son otros de los territorios hoy en conflicto que no enfrentan ninguna esperanza tras lograr sus objetivos políticos.

Entonces el Plan Marshall para el mundo árabe es un escudo de autoprotección que podría dar viabilidad a muchos de los países hoy en guerra y siempre pobres.

No es extraño que la principal impulsora de un plan de ayuda para los árabes sea la canciller alemana Angela Merkel, quien desde la visión alemana entiende lo que implica tenerse que levantar desde cero.

No hay nada gratis. Un plan de estas características estaría condicionado a la adopción de modelos democráticos similares a los occidentales y, sobre todo, afines a los intereses de esta parte del mundo.

Es como un plan de austeridad del Fondo Monetario Internacional al momento de prestar dinero: Sí te apoyo, pero si sigues esta receta al pie de la letra .

Como sea, la reunión del G-8 de Francia ha sido una oportunidad para acercarse a un plan de apoyo al mundo árabe, para que puedan encontrar la manera de levantarse después de estos tiempos turbulentos.

La primera piedra

Si existía alguna duda de cuándo Felipe Calderón daría el banderazo de salida a los suspirantes a convertirse en candidatos del PAN a la Presidencia, hay que apuntar esta semana como la fecha.

Con 134 firmas de panistas, que algunos han identificados como afines al Presidente, se da este inicio de carrera interna. El proceso promete dividirse en grupos más que en siete aspirantes.

Los secretarios de Estado seguramente se portarán como un bloque en torno de alguno de los tres más mencionados.

Habrá otros bloques de legisladores y gobernadores. Pero lo que está claro es que ya empezó el proceso interno blanquiazul.

En el PRI no parece haber muchas dudas de quién será su candidato y en el PRD lo que se espera es una selección que tenga más cara de guerra civil que de proceso ordenado.

Ahora sí, todo de aquí en adelante pasará por la mira electoral del 2012.