Desde 1924, Grecia reconoce la existencia de un territorio autónomo, con soberanía griega, en la que se encuentran 22 monasterios de las iglesias ortodoxas de Grecia, Rusia, Bulgaria, Serbia, Georgia y Rumania.

Los monasterios están en el Monte Athos ubicado en la zona montañosa de la península Calcídica en Macedonia Central. Ahora ahí viven 2,200 monjes. De 1988 es la declaratoria de la UNESCO como Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad.

El gobierno religioso del territorio está a cargo de un colectivo integrado por un monje de cada uno de los monasterios.

La autoridad ejecutiva recae en un comité de cuatro monjes elegidos entre los monasterios que tiene como cabeza al Protos (en griego el primero). El cargo es por un año.

Desde el siglo V en el Monte Athos (Montaña Sagrada) hubo ermitaños que eligieron ese lugar para retirarse a la vida contemplativa.

En el siglo X (963) se establece el primer monasterio que funda san Atanasio de Athos. El día se organiza en ocho horas de oración, ocho horas de trabajo y ocho horas para comer y dormir.

El prestigio de este monasterio se extiende por todo el mundo y su estilo de vida es un modelo a seguir en las formaciones monacales de las iglesias cristianas de Oriente.

La historia de la comunidad monacal de Athos no siempre ha sido de paz. En el siglo XIII, los cruzados los invadieron y en 1307 y 1309 mercenarios de la Compañía Catalana de Oriente los atacaron.

Cuando se establece el Imperio Otomano, de religión islámica, a la caída del Imperio Bizantino en el siglo XV, cambia el entorno en el que se desarrolla la vida monacal.

En los 400 años del Imperio Otomano la comunidad monacal de Athos siempre se mantuvo, pero disminuyó de manera notable el número de los monjes.

De los 300 monasterios que existían a comienzos del siglo XIV sólo quedaron 35 y luego todavía menos, y es hasta el siglo XIX que resurge la vida monacal con nuevas fundaciones que retoman edificios que ya existían.

De los 22 monasterios, la mayoría se funda entre el siglo X y XIV, pero también los hay de los siglos siguientes, incluido el XIX.

Los monasterios, además de los amplios y extraordinarios edificios que guardan, son parte de su patrimonio, manuscritos antiguos, libros y un gran número de obras de arte.

En el territorio autónomo de los monasterios no pueden entrar mujeres y al día sólo lo pueden hacer 120 hombres con permiso especial.

La única forma de ver los monasterios, aunque sea a la distancia, es tomar en Uranópolis un barco que hace el recorrido por la costa occidental del Monte Athos. Se pasa por 10 de éstos.

Al inicio del siglo XXI estos monjes, dedicados al trabajo y a la oración, con su estilo de vida hacen presencia de Dios en este mundo complejo y convulso.

Twitter: @RubenAguilar

RubénAguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.