En la primera parte mencionamos que el manejo de nuestras finanzas personales tiene que ser lo más sencillo posible, para que no nos quite mucho tiempo y podamos enfocarnos en las cosas que nos gustan más. 

Para eso necesitamos tener un sistema que nos permita hacerlo simple y eficiente, removiendo toda la complejidad que en ocasiones nosotros mismos hemos construido. La verdad no necesitamos varias tarjetas de crédito ni cuentas diferentes para cada objetivo de ahorro.

Lo único que realmente necesitamos es una cuenta donde entre y salga nuestro dinero y un plan de gastos que nos permita decirle al dinero que tenemos en mano, qué es lo que necesitamos que haga por nosotros. 

Esto es lo más básico, pero por eso funciona. Si hacemos esto bien, en general podemos olvidarnos de todas nuestras fechas de pago. Cada vez que recibimos un ingreso, nos hacemos la pregunta: ¿qué es lo que necesito que este dinero haga por mí, antes de que me vuelvan a pagar? 

Al hacer esto, también puedo aprovechar para pagar, de una vez, todos los servicios que vencen esta quincena (o mes). ¿Para qué esperar a que se acerque la fecha límite? De una vez los pago hoy, termino y no tengo que preocuparme por cuentas por cobrar o por fechas hasta que reciba mi salario de nuevo. Cuando eso sucede, me siento y hago lo mismo. 

Las personas que tienen ingresos irregulares en principio pueden hacer lo mismo. Al final, cuando nos sentamos a decidir cómo vamos a gastar nuestro dinero (asignarle a cada peso que ganamos un trabajo) estamos priorizando. Cuando los ingresos son muy irregulares (hay meses buenísimos y otros donde no recibimos ingresos), se planea con un horizonte mayor. Por ejemplo: hoy me pagan y me alcanza para tres meses, hoy asigno a cada uno de esos pesos un trabajo para los próximos tres meses). 

Automatizar los pagos, el ahorro y nuestras inversiones

Es claro que no todos los pagos se pueden automatizar. A diferencia de lo que ocurre en otros países, por ejemplo, no podemos domiciliar el pago de la tarjeta de crédito de otro banco. Sólo podemos pagarla manualmente. 

Pero afortunadamente hay muchas maneras de domiciliar el ahorro y en algunos casos, la inversión. Una manera muy sencilla, que puede funcionarle a muchísimas personas, es la siguiente: 

- Para construir nuestro fondo para emergencias y el ahorro para distintos objetivos de corto y mediano plazo se puede usar CetesDirecto. Ellos tienen una buena funcionalidad para configurar ahorro recurrente domiciliado. Como explicamos en la primera parte, la cantidad de ahorro que tenemos para cada objetivo la controlamos en nuestro plan de gastos. 

- Para ahorrar e invertir de manera eficiente para el retiro, podemos utilizar nuestra afore y domiciliar nuestro ahorro voluntario. Hay maneras distintas de hacerlo. Este dinero se invierte automáticamente en un portafolio de inversión específicamente diseñado para este objetivo de largo plazo y bien diversificado, lo cual reduce el riesgo. Si no sabemos cómo invertir y tenemos miedo de equivocarnos, esta es una forma ideal de hacerlo. 

Este es sólo un ejemplo de un sistema fácil de implementar. La clave de todo está en nuestro plan de gastos y en usar de manera estratégica los beneficios que nos da la tecnología.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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