El gremio turístico anda más que desolado. No parece hallar aliados que le permitan sortear la situación que atraviesa, y este año no parece ser la excepción.

No sólo enfrentará un debilitamiento sino una caída a la mitad, comparado con lo que ingresó en 2019.

Parece que la caída no tendrá freno mientras el tema del Covid-19 no sea prioridad para las autoridades de turismo, que encabeza Miguel Torruco como secretario de Turismo.

No se habla de esquemas que permitan a las autoridades e iniciativa privada establecer mecanismos para la aplicación de pruebas de Covid-19, reconocidas en el ámbito internacional, y con vías a vacunar a la cadena productiva de todos los sectores.

Más cuando el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha anunciado que todos los que regresen o entren a ese país requerirán de una prueba que valide no tener Covid-19. Y la realidad es que el 60% del turismo extranjero que llega o llegaba a México, es del vecino país.

Con esta nueva medida que se gesta en el interior de la Casa Blanca, las autoridades mexicanas deberían fortalecer medidas que ataquen de fondo la problemática de la pandemia. Si es que se quiere salvar a muchos sectores, pero sobre todo al turismo, gremio que se ha visto siempre como una de las columnas vertebrales de la economía.

En fin, parece que 2021 no parece ser diferente. Han buscado por todos los medios que se establezcan estrategias que permitan apoyo al gremio hotelero, restaurantero y aéreo, sin alcanzar acuerdo alguno.

Incluso los denominados Pueblos Mágicos, cuyos programas fueron cancelados en esta administración, se han quedado rezagados, pese a que también se nombraron 10 pueblos dentro de esta categoría, en la actual administración.

Lo cual parece irrisorio, dado que Pueblos Mágicos como el de Tetela de Ocampo, ubicado en Puebla, no tienen infraestructura para albergar visitantes, y ni hablar de vías de comunicación que avalen dicha denominación.

¿Que se ha generado inversión hotelera durante los dos años de esta administración? Sí, no se puede dudar, lo malo es que estos inversionistas no encuentran ni la certeza jurídica ni las estrategias que les permitan proyectar un retorno de inversión en el corto o mediano plazos. Por lo contrario, hay quienes vislumbran que un 40% de su capacidad se quedará en stand by.

Los esfuerzos están enfocados en la construcción del Tren Maya, mismo que está inmerso en un estire y afloja por litigios, afectaciones del ambiente, protección de los pueblos y falta de empresas que quieran operarlo.

Al ser un proyecto subsidiado, no parece que haya empresa, gobierno estatal o municipal que pueda o quiera financiarlo.

Porque hoy por hoy se vislumbra como el gran elefante blanco. Así que los esfuerzos del gremio no parecen alcanzar. El desempleo sigue latente, hasta ahora suma unos 4 millones de plazas, la mitad de lo que ostentaba este gremio. En fin, ¿mayor infraestructura carretera, inmobiliaria, seguridad, compensaciones en servicios básicos, devolución de algún gravamen para ser reinvertido, se han quedado como buenos deseos para otra administración? Y la caída seguirá mientras no se cree una estrategia para frenar el Covid-19 en territorio nacional, acompañado de seguridad.

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.

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