La desinformación digital y la manipulación utilizan algoritmos, automatización y curación humana para deliberadamente dirigir y distribuir información engañosa sobre las redes sociales. Esta es la definición de propaganda computacional que proponen Wooley y Howard; un fenómeno que sin duda crece y se profesionaliza más, generando mejores contenidos y estrategias para lograr su propósito tanto para fines comerciales como políticos.

Este estilo de propaganda se conoció públicamente a partir de la elección de 2016, en la que Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos. A su vez, la exposición de las estrategias utilizadas por Cambridge Analytica a través del perfilamiento en redes sociales llevó a académicos, reguladores y expertos a preguntarse si la democracia podría sobrevivir a la propaganda computacional.

Como resultado de la reciente elección presidencial en la que Joe Biden ha sido declarado presidente electo, el New York Times publicó, el miércoles 11 de noviembre, un artículo en el que describe la migración de los seguidores de Donald Trump a otras plataformas de contenido y redes sociales. Estas personas han abandonado las redes y medios mainstream tras la censura realizada por las cadenas norteamericanas -incluida Fox News- y Twitter, a las declaraciones de Trump relacionadas con un supuesto fraude electoral del que no presentó evidencia. Estas redes sociales les permiten subir cualquier tipo de contenido, las que menciona el artículo son Parler, Newsmax, Gab y Rubmle, mismas que se encuentran dentro del espectro conservador.

Sin duda la observación de este fenómeno es sumamente interesante. Como consecuencia de la desaparición de la realidad alternativa en la que se encontraban, los seguidores de Trump buscan una nueva burbuja, una cámara de eco que les afirme sus creencias, actitudes y comportamientos. De esta forma, se mantienen en su propia realidad, su “post-verdad. Este movimiento masivo de usuarios a las nuevas plataformas pareciera indicar que la polarización probablemente se acreciente, ya que estas personas cuentan con toda la aceptación que se necesita para continuar reafirmándose en esta comunidad, en estas ideologías y significados políticos. 

A pesar de que diversos medios de comunicación como The Guardian, por ejemplo, han declarado que el fin de la Era Trump podría afectar fuertemente a los líderes mundiales que declara como populistas de derecha, este abandono de los Trumplovers de las redes sociales y plataformas comunicativas mainstream, demuestra el poder simbólico, real y político, que mantiene Trump como ícono del populismo. De esta manera, tanto Trump como la Alt-Right, pueden mantener su influencia ideológica y política no solo en un segmento importante de la población sino también, en un segmento del Partido Republicano.

Podríamos estar asistiendo, pues, al surgimiento de una estrategia política de extrema derecha que a través de estos canales mantendrá vigente a Trump y a la Alt-Right con estrategias de propaganda computacional, para la creación de desorientación y confusión, manipulación, el uso frecuente de las fake news y la promoción de los discursos de odio, discriminación y racismo, a través de esfuerzos coordinados de bots, trolls, comunicación política y marketing digital.

Finalmente, en relación con lo ya mencionado, las preguntas que nos atañen en México son las siguientes: López Obrador, uno de los poquísimos presidentes que no ha felicitado a Joe Biden ¿continuará utilizando aún más este tipo de estrategias de propaganda y manipulación digital? ¿Se mantendrá en el selecto grupo de presidentes que incluso The Guardian describe como líderes populistas de ¡Derecha!? ¿En López Obrador pesará más ser populista o ser de izquierda?

Corolario. Resulta cuando menos simbólico que un sector de la derecha en México y López Obrador están de acuerdo en que no conviene a México que gobierne Biden en los Estados Unidos.

* Lourdes Villanueva González es profesora de la Licenciatura en Gobierno y de la Maestría en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Panamericana. Licenciada en Comunicación y Maestra en Gobierno y Políticas Públicas por la Universidad Panamericana. Doctoranda en Comunicación por la Universidad de Navarra. En World Youth Alliance Foundation fue directora de la oficina de América Latina y el Caribe y posteriormente, Social Media Consultant para HQ en Nueva York. Es socia fundadora y Business Development Director de la agencia de comunicación Saxum Media -Online Reputation Agency, así como de Wombat Accelerate.

Twitter: @yuyisvg