El presidente no debería de dividir, debe promover la unión.

Ya sabemos que no debemos perder el tiempo pidiendo al presidente Trump que haga lo correcto.

Siembra división e intolerancia en lugar de promover la unidad y la comprensión.

Sin embargo, en un fin de semana de horrible violencia alimentada por el odio, sabemos que no tiene por qué ser así. Los tiroteos masivos no tienen por qué ser rutinarios, como lo demuestra la mayoría de los demás países. El liderazgo no necesita ser negativo.

El siguiente texto se compone de ideas que podría decir un presidente ante los ataques del fin de semana:

Compatriotas estadounidenses.

Éstos son días oscuros del mes de agosto.

Los fines de semana son momentos para que los estadounidenses se reúnan en la playa, en los centros comerciales, en festivales de música. Así lo hicieron durante el fin de semana cargado de horror.

Resolvamos transformar nuestra angustia en acción, acción permanente y efectiva. Este horror ya no será normal en nuestro país.

Hoy, pido al Congreso que regrese a Washington para llevar a cabo una sesión conjunta de manera urgente, con el objetivo de tomar medidas para combatir la violencia armada; prohíba la venta de rifles de asalto de estilo militar, así como cartuchos de gran capacidad. Este armamento fue fabricado para la guerra; su propósito es matar al mayor número de personas en el menor tiempo. No pertenece a nuestras calles.

Le he dado instrucciones a mi administración para que realice un importante esfuerzo de investigación científica sobre la violencia armada, que nos ayude a trazar respuestas a largo plazo.

Personalmente haré una campaña para aportar soluciones.

Estoy harto de los ríos de odio y miedo que corren por nuestra sociedad. Es hora de afirmar, de la manera más audaz que podamos, lo siguiente: en Estados Unidos no hay lugar para el racismo, no hay tolerancia al odio, no hay silencio frente a quienes incitan a la violencia racial y predican manifiestos de supremacía.

Damos la bienvenida y valoramos a todos los estadounidenses, sin importar de dónde provengan sus antepasados o ellos mismos.

Por difícil que sea, debemos enfrentar esta enfermedad oscura, como es el odio, en las redes sociales y en las aulas. Este no es sólo un trabajo para el gobierno. Es una misión para todos nosotros, pero le pido a las fuerzas del orden público que presten más atención a la lucha contra el terrorismo interno.

No pisotearemos la libertad de expresión, la libertad de reunión o el derecho constitucional a portar armas. Pero los derechos siempre se vinculan con responsabilidades, y creo que es hora de que asumamos esa responsabilidad y actuemos como si nuestros derechos dependieran de ello.

Podemos traer cambios respetando nuestros valores fundamentales.

Demos nuestra palabra a las víctimas, a las docenas de muertos y heridos este fin de semana, y a los cientos y miles de víctimas a lo largo de nuestra historia, de que no descansaremos sin obtener resultados.

Gracias y pongámonos a trabajar.