En Estados Unidos no existe la costumbre de que sus presidentes, al asumir el poder porten, como es el caso de los latinoamericanos, los africanos, algunos asiáticos y europeos, una banda que los distingue como tales. En el caso de Donald Trump, el cuadragésimo quinto presidente estadounidense, lo que debió de haber lucido el día que fue investido como tal era una camisa de fuerza.

Las acciones, los dichos, las amenazas y los decretos ejecutadas, proferidos y firmados en su primer mes de gobierno nos dan la razón a quienes pensamos que el orate magnate neoyorquino estaría mejor en la Casa de la Risa que en la Casa Blanca.

La última prueba irrefutable de que al señor Trump se le van las cabras es el hecho que desde ayer martes entraron en vigor las nuevas órdenes ejecutivas migratorias, firmadas por él en el quinto día de su gobierno y que tienen como objetivo el deportar y mantener detenidos en México a todos los migrantes atrapados por la Patrulla Fronteriza aunque no sean mexicanos, basta y sobra que hayan entrado al país, otrora de la libertad y la democracia , por su frontera sur, para regresarlos por el mismo lado, y hacerlos permanecer ahí mientras se define si se les da asilo en el país que los expulsó o en cualquier otro, incluyendo el nuestro, o se les deporta a su país de origen.

Los memorándums emitidos ayer por el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, ordenan a las agencias fronterizas en Aduanas y Protección Migratoria y Aduanas y Control Migratorio, devolver a los migrantes no mexicanos al país en lugar de retenerlos en Estados Unidos. Asimismo se anunció la ampliación de la definición de quién es un extranjero criminal . Según esto, la definición de criminal es tan amplia que comprende desde los que han permanecido en EU de manera ilegal; los acusados, pero no culpados, de un delito; hasta llegar a la injusta exageración de criminalizar a aquellos a los que un oficial federal conjeture o sospeche sin necesidad de comprobarlo que hayan cometido una violación a una ley, el incumplimiento de un reglamento, así sea una infracción menor o abusado de cualquier programa para recibir beneficios públicos. (Whatever that means). Para aplicar las nuevas medidas ordenadas por el Hitler del siglo XXI se contrataron 15 mil nuevos agentes migratorios.

De seguir los planes de Trump adelante, lo que significa que de continuar nuestro presidente Peña Nieto demostrando ser un pusilánime, en pocas semanas en la frontera norte de nuestro país vivirán, como puedan, miles de guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, brasileños, ecuatorianos, inclusive haitianos.

A excepción de brasileños y haitianos, habrá algunos de estos visitantes no invitados que pretendan hacerse pasar por mexicanos dado el parecido racial, el idioma y la ausencia de documentos de identidad de los que también, probablemente, carezcan nuestros connacionales luego de su aventura en busca del sueño norteamericano. Pero para tal caso existe un manual de pruebas para reconocer a un mexicano entre un grupo de latinoamericanos. Una prueba muy conocida es la de las tortillas: se pone un canasto con tortillas y se les ofrece a los participantes en la prueba. El que no agarre la tortilla de arriba y, por el contrario, saque una de en medio, ese es mexicano. Otra prueba es la de los albures. Esta prueba sólo requiere juntar al grupo y gritar una palabra, digamos: nalgas . Aquellos que contesten: Te las pico y te me largas ; me das miedo ; me pones a pensar ; pásale para acá ; a travieso no me ganas ; son mexicanos. Pero, de todo el manual, la prueba infalible es la futbolística: se pone a los elementos que pretenden haber nacido en México a tirar penaltis. Los que fallen son mexicanos. Un poco de humor para aminorar el coraje que da tanta hostilidad.

Mientras me acerco al final de esta columna están llegando a nuestro país, los visitantes del horror, el secretario de Estado del gabinete de Trump, Rex Tillerson y el secretario de Seguridad Nacional, general John Kelly quienes hoy mismo miércoles se reunirán con los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; de Hacienda, José Antonio Meade; de la Defensa, general Salvador Cienfuegos; de Marina, almirante Vidal Francisco Soberón; y de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray quien hoy manifestó: México no va a aceptar nuevas disposiciones unilaterales migratorias de Estados Unidos y no dudará en acudir a instancias internacionales como las Naciones Unidas para defender los derechos humanos de los inmigrantes .

Mañana jueves por la tarde las visitas incómodas (¿quién los invitó? Si no los invitó nadie son indocumentados y los podemos mandar al carajo), estarán en Los Pinos con Enrique Peña Nieto, la reunión será a puertas cerradas sin asistencia de los medios, cuando menos de los mexicanos. Ahora mismo hay una gran polémica sobre si el presidente mexicano debe recibir a los enviados de Trump. Ojalá y si los recibe el Mandatario nacional, esté consciente de que detrás de él estamos millones de mexicanos que amamos nuestra patria. Señor presidente: ¡échele huevos!

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