“Cuando se conozca el alcance de tu venalidad, tu bajeza moral y tu corrupción política, ocuparás el lugar que te corresponde como demagogo deshonesto en el basurero de la historia”, escribió en Twitter el pasado sábado el exdirector de la CIA, John Brennan, sobre Donald Trump.

Lo hizo minutos después de que Trump se burlara del lamentable capítulo final que representó para Andrew McCabe su despido del FBI horas antes de su jubilación. “Andrew McCabe fue despedido.

Hoy es un gran día para los hombres y las mujeres del FBI que trabajan arduamente, un gran día para la democracia”, publicó Trump en Twitter.

Si las palabras de Brennan no esconden el humor que se asienta en las agencias de inteligencia, la editorial de la dirección del diario The Washington Post, del pasado fin de semana, tampoco esconde el desánimo político que se asienta en la política estadounidense: “El señor Trump actúa como un déspota desagradable y mezquino (...) Utiliza el lenguaje de una república bananera”.

Trump ha decidido profundizar su batalla en contra de las agencias de inteligencia. Lo hizo público el año pasado al despedir al director del FBI, James Comey, (9 de mayo) y, el pasado fin de semana, volvió a descargar dinamita tuitera en contra de él al desacreditar sus apuntes que elaboró durante una reunión clave que sostuvieron ambos el 14 de febrero del año pasado, en donde, de acuerdo con Comey, Trump lo amenazó con filtrar videograbaciones que lo podían perjudicar si avanzaba en su investigación sobre los vínculos de Michael Flynn (en ese momento, exconsejero de seguridad del nuevo inquilino de la Casa Blanca). Comey publicará su bitácora en un libro que saldrá a la venta en los próximos días.

En menos de 120 horas, Trump ha descendido varios metros a un pantano difícil de flotar. Además de burlarse de McCabe, Trump lanzó un dardo en contra de Robert Mueller por investigarlo. Nunca había mencionado el nombre del fiscal especial; ahora lo hace. ¿Por qué razón?

El 15 de marzo del 2018 tendrá que ser recordado como un hito histórico: Estados Unidos, a través del Departamento del Tesoro, sancionó a funcionarios rusos por dos motivos: espionaje de la red eléctrica e injerencia en las elecciones presidenciales del 2016. Todo indica que Trump ha perdido el control de su presidencia o, al menos, de los casos que lo pueden convertir en blanco de un juicio político.

¿Cómo responderá el presidente recién reelecto Vladimir Putin a las sanciones de Trump?

Enfurecido y en contra de las recomendaciones de sus abogados, el presidente de Estados Unidos decidió transferir la responsabilidad a Hillary Clinton y a la dirección del Partido Demócrata la decisión de haber contratado al exespía británico, Christopher Steel, para elaborar un archivo negro de su persona durante sus viajes a Moscú. Buzzfeed News reveló parte del documento el 10 de enero del 2017 y CNN informó que el presidente Trump había leído un resumen de dos páginas.

Si la crisis de Trump se encuentra en un punto de no retorno, significa que él ya no tiene a su alcance salidas de emergencia.

Dos batallas lo hundirían: las agencias de inteligencia y Rusia.

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.