En los Estados Unidos de América (EU), los gobiernos republicanos se han caracterizado, históricamente, por ser liberales en materia de competencia económica. Por su parte, los gobiernos demócratas han sido identificados por su proclividad a la intervención de las autoridades antitrust. Lo anterior se refleja en el hecho de que las administraciones demócratas suelen objetar o condicionar un mayor número de fusiones que las encabezadas por republicanos.

Sin embargo, la administración de Trump, republicana, a 15 meses de su inicio, no se ubica en alguno de estos estereotipos. De hecho, aún no da muestras claras de definición. Se trata, según manifestaron algunos destacados panelistas del reciente foro de la Barra de Abogados de los EU en materia antitrust, de una administración que podría ser recordada como el gobierno de la incertidumbre.

El caso que ha suscitado este señalamiento es la fusión entre AT&T y Time Warner, de la que ya he hablado en anteriores columnas. En resumen AT&T, empresa histórica, participante en mercados de telefonía, Internet y televisión restringida, pretende adquirir a Time Warner, también histórica, especializada en la producción de contenidos. Los mercados de ambas compañías están relacionados. Se trata de una integración vertical, entre productos y servicios complementarios.

Las enseñanzas tradicionales de la teoría económica indican que, usualmente, la combinación de complementos genera eficiencias. Los riesgos a la competencia se presentan de manera esporádica y frecuentemente están relacionados con problemas de acceso que conlleva al desplazamiento de competidores. El uso de remedios conductuales ha sido aceptado; pocas veces se ha empleado remedios estructurales y en raras ocasiones se han objetado concentraciones de este tipo. Los remedios estructurales han sido considerados propicios para atender problemas derivados de fusiones horizontales. Al menos esa es la visión que ha sido transmitida durante los últimos 30 años.

Sin embargo, algo ocurrió en el escenario antitrust. Súbitamente, una operación vertical que aparentemente no representaba mayores riesgos ha sido impugnada por el Departamento de Justicia y ha suscitado una de las mayores discusiones en la materia en los años recientes. Inesperadamente, las autoridades han cambiado el mensaje y han señalado que jamás han estado comprometidas al uso de los remedios de comportamiento en fusiones de este tipo y defienden la aplicación de remedios de desinversión.

La sospecha ha aparecido. Hay una animadversión pública y declarada del presidente de la nación vecina contra el canal de televisión CNN, que forma parte de la oferta de Time Warner. No falta quienes piensan que la decisión de bloquear u obstaculizar la fusión proviene del Despacho Oval. Además de interés, el caso ha producido gran cantidad de opiniones. Las más destacadas, de los representantes de las empresas y de algunos funcionarios de la autoridad de competencia. También ha ocurrido la comparecencia de destacados economistas como Carl Shapiro, testigo experto del Departamento de Justicia, quien al rendir su testimonio, dejó una estela de dudas acerca de los efectos negativos de la operación, y ha sido señalado por directivos de la compradora por no presentar toda la evidencia del caso.

Lo que ocurre no es bueno para la comunidad del antitrust. La falta de certidumbre, analítica y procedimental, es reconocida como uno de los mayores problemas para las empresas. En los últimos 15 años, se han realizado grandes esfuerzos a nivel internacional, por homologar las técnicas de investigación y los principios procedimentales. Instituciones como la Red Internacional de Competencia Económica y la OCDE han sido fundamentales en este esfuerzo.

El desenlace del caso está cercano. Lo que resulte será definitivo para el futuro del antitrust. Veremos si los tribunales ayudan a clarificar criterios. También comprobaremos si se mantienen como el contrapeso necesario para el buen funcionamiento del sistema. Lo más importante es que esperamos que se disipen las dudas sobre la orientación de las autoridades de competencia americanas.

* Consultor de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación y profesor universitario.

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.