Donald Trump ha dejado pasmado a gran parte del mundo por la decisión que tomó la semana pasada respecto a la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, una joya de incalculable valor de paz.

El pasado 29 de abril el presidente del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y El Caribe (OPANAL), Luiz Filipe de Macedo Soares, envió un mensaje pensando tal vez en lo que ocurriría una semana después en Washington cuando Trump le avisó al mundo que a partir del 8 de mayo el mundo sería más peligroso de lo que fue hasta un día antes.

“El Tratado de Tlatelolco, concluido y abierto a la firma el 14 de febrero de 1967, es el primer instrumento de derecho internacional que prohibió las armas nucleares en una región permanentemente habitada del planeta. El Tratado de Tlatelolco garantiza que una zona de más de 80 millones de kilómetros cuadrados, donde viven más de 600 millones de personas, se mantenga libre de armas nucleares”.

El mensaje fue leído precisamente en Tlatelolco, en la Ciudad de México junto a una placa que dice lo siguiente:

“Aquí en Tlatelolco fue firmado en 1967 el primer tratado internacional, en un área densamente poblada, que prohíbe las armas nucleares. Los 33 países de Latinoamérica y el Caribe han demostrado que la única manera de eliminar el problema de las armas nucleares (...)”.

Una fuente diplomática me comenta lo que Soares comentó a puerta cerrada hace algunos días a un grupo de diplomáticos. En particular, el presidente de la OPANAL manifestó su preocupación sobre la postura de Trump por su deseo de llevar a su país a una escalada en la producción de armas nucleares. Lo que se traduce, a mediano plazo, en un posible surgimiento de grandes tensiones entre naciones.

Sin lugar a duda, la nueva estrategia de Trump es sumamente agresiva ya que, frente a conflictos bélicos, Estados Unidos podría utilizar armamento nuclear tenga o no tenga su rival posibilidad de defensa, incluyendo, por supuesto, armamento nuclear. De ocurrir así, Trump violaría el segundo protocolo del Acuerdo sobre la Prohibición de Armas Nucleares en América Latina y El Caribe.

En febrero del 2017, Soares comentó al Centre for Research on Globalization que “gracias al Tratado de Tlatelolco, en América Latina y el Caribe no han existido, ni existirán jamás las armas nucleares”.

Como lo hemos comprobado durante los 15 meses de gobierno de Trump, el compromiso de Estados Unidos con el mundo se reduce al valor de los intereses que Trump ve en el mundo.

Luiz Filipe de Macedo Soares me comentó que “cuando se concluyó el Tratado de Tlatelolco, hace 50 años, había cinco estados poseedores de armas nucleares. Hoy son nueve. Los programas de modernización de los arsenales nucleares son una evidencia de que el peligro de un conflicto nuclear no ha pasado. Las tensiones entre varios de los estados poseedores ha crecido en los últimos años. Nada indica que los tiempos álgidos del terror nuclear han pasado, aunque es cierto que la conciencia sobre el tema ha disminuido”.

Mañana continuaré presentando la preocupación del presidente de la OPANAL frente a la decisión de Trump.

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.