Justin Trudeau y Chrystia Freeland representan el rostro cool de Canadá en el exterior.

Jóvenes, progresistas, transculturales y globales. Cuatro rasgos escasos en los duetos conformados por [email protected]@ de Relaciones Exteriores, no sólo del continente sino del mundo.

La estética progre de la imagen Freeland-Trudeau se vincula más con la de Victoria y David Beckham; Jolie y Pitt; Bündchen y Brady que con la de Trump-Pompeo; Peña-Videgaray; Temer-Nunes, y May-Hunt.

Fue Trudeau quien se dirigió a la sala de espera del aeropuerto de Toronto para recibir a un grupo de refugiados sirios el 10 de diciembre del 2015: “A los que estén huyendo de la persecución, el terrorismo y la guerra, los canadienses les darán la bienvenida, sin importar cuál sea su religión. La diversidad es nuestra fuerza #BienvenidosaCanadá”, escribió en Twitter. Ningún presidente latinoamericano lo hizo. Vamos, ni siquiera el gobierno de México recibió a uno solo a pesar de que Claudia Ruiz Massieu, en su papel de secretaria de Relaciones Exteriores, se comprometió a “evaluar” la acogida de sirios.

Fue Freeland quien preparó waffles en su casa durante un desayuno que sostuvo con sus contrapartes del G7 hace algunos meses. Sí, una reunión del G7 en su casa.

Ambos caminaron por las calles de Vancouver el 6 de agosto durante el desfile de la igualdad de derechos. Contentos, se dejaron fotografiar con hindúes vestidas de saris, gais y musulmanes.

Fue Trudeau quien pidió perdón a la comunidad LGTBQ por el mal trato que recibieron miles de trabajadores del servicio público y las fuerzas armadas durante la Guerra Fría. “Ésta es la devastadora historia de gente que fue catalogada como criminal por el gobierno, gente que perdió su forma de sustento, y en algunos casos, su vida”, dijo el 28 de noviembre del 2017.

Fue Freeland quien envió un misil revestido de tuit en contra del príncipe árabe saudí por su intolerancia a la igualdad entre mujeres y hombres.

“Me siento muy alarmada al enterarme de que Samar Badawi, la hermana de Raif Badawi, ha sido encarcelada en Arabia Saudita. Canadá se une a la familia Badawi en este momento difícil, y seguimos exigiendo con fuerza la libertad de Raif y Samar Badawi”.

El miércoles pasado, Amnistía Internacional informó que Riad arrestó a dos mujeres activistas, incluyendo a Samar Badawi, cuyo hermano Raif permanece encarcelado desde el 2012 acusado de injurias contra el islam. En el 2015 recibió públicamente los primeros 50 latigazos de los mil a los que ha sido sentenciado.

La respuesta de Arabia Saudita en contra de Canadá fue desproporcionada: expulsó al embajador canadiense y llamó a consultas al suyo; suspendió todas las transacciones comerciales y de inversiones; canceló todos los vuelos de la línea aérea saudí desde y hacia Toronto; canceló los programas de intercambio educativo y obliga a los 16,000 saudíes que viven en Canadá a abandonar ese país en menos de un mes.

Arabia Saudita define el tuit de Freeland como un “acto flagrante de interferencia en asuntos internos (...) un ataque que no será tolerado” y promete “una postura firme para disuadir a quien intente minar la soberanía del Reino de Arabia Saudita”.

El martes, Adel al Jubeir, ministro de Exteriores saudí, pidió a Trudeau una disculpa para corregir lo que él denominó “error”. Trudeau no tardó demasiado tiempo en responderle: “Los canadienses siempre hemos esperado que nuestro gobierno hable firme y respetuosamente sobre la necesidad de respetar los derechos humanos en todo el mundo. Seguiremos defendiendo los valores canadienses y los derechos humanos. Es algo que haré siempre”, comentó el miércoles durante una conferencia de prensa en Montreal.

El manejo de crisis diplomático lo abrió Freeland al borrar el tuit que destapó la confrontación y también un tuit de la cuenta del ministerio de Exteriores que contenía un mensaje similar. Trudeau confirmó durante la conferencia que el martes Freeland habló con Al Jubeir para abrir un canal de distensión.

¿En verdad es injerencia reclamar latigazos y cuestionar asimetrías en el trato entre mujeres y hombres?

Trump y los giros geoestratégicos

Arabia Saudita e Israel han recibido con alegría la salida de Estados Unidos del Acuerdo (nuclear) de Viena. Aislar a Irán de la Unión Europea es el paso que intenta dar Donald Trump. Mientras tanto, Arabia Saudita cerró contratos por algo más de 110,000 millones de dólares con Estados Unidos en materia de armamento. Seguramente algunas de ellas las utilizó este jueves para matar a 29 niños en Saada, Yemen.

Recordemos que Irán apoya a los hutíes rebeldes (chiitas) en Yemen. La batalla entre sunitas (Arabia Saudita) y chiitas se recrudeció durante la Primavera Árabe, la fisura del avispero.

¿Quién va a cuestionar la muerte de los 29 niños? ¿México lo hará?

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.