El gobierno griego ha accedido tomar la amarga medicina recomendada por el FMI y las autoridades comunes de Europa, que conforman la Troika, y ha anunciado que este año recortará otras 12,000 plazas de trabajo.

Esta medida de austeridad , una de las muchas a las que es sometido el gobierno heleno a cambio de recibir un nuevo salvavidas que le permita pagar sus obligaciones que vencen en marzo próximo, elevará el número de desempleados que de por sí, sumó al cierre del año pasado unos 903,525 personas.

No hace falta ser un experto para entender que una economía donde la fuerza de trabajo está parada parcialmente, tiene una menor capacidad para generar riqueza suficiente para gastar y estimular el consumo; resulta menos susceptible de solicitar financiamientos bancarios, obviamente limita su capacidad para pagar los créditos adquiridos y restringe su disposición a cumplir con las nuevas obligaciones tributarias.

No hace falta ser un genio, para suponer que los burócratas griegos que hoy conservan su empleo, se ajustarán más el cinturón e intentarán de ahorrar, lo más que puedan, ante el riesgo de perder su trabajo.

¿Son errores de cálculo de los hombres de dinero? ¿Amnesia de la historia?

Me voy a permitir transcribir una parte del blog publicado por Paul Krugman, http://krugman.blogs.nytimes.com/2012/01/29/destructive-austerity-usa/, en el New York Times, posteado el 31 de enero, donde anticipa la crónica del desastre en el que se ha convertido esta crisis financiera mundial, que en sus palabras, parece haber superado el deterioro vivido en la Gran Depresión de los años treinta.

Lo más exasperante de esta tragedia es que era totalmente innecesaria. Hace un siglo, cualquier economista -o, de hecho, cualquier estudiante universitario que hubiese leído el libro de texto Economía, de Paul Samuelson- les podría haber dicho – a los gobernantes - que la austeridad frente a una depresión era una idea muy mala. Pero los que elaboran las políticas, los expertos y, siento decirlo, muchos economistas decidieron, en gran parte por razones políticas, olvidar lo que solían saber. Y millones de trabajadores están pagando el precio de su amnesia deliberada .

¿Así o más claro?

De último minuto.

Ahora mismo está alertando El Economista de España que bancos, empresarios y abogados están analizando la salida de Grecia del euro no creo que lo permita Francia ni Alemania, pero eso será motivo de mi siguiente post