La producción de trigo en México se concentra en muy pocos estados. Sonora, Baja California y Guanajuato suman 79% de las 3.63 millones de toneladas de trigo que se produjeron a nivel nacional en el 2011.

Con la información disponible se sabe que del 2008 al 2011 la producción nacional de trigo cayó 14%, mientras que el Consumo Nacional Aparente (CNA) creció de 6.03 a 6.84 millones de toneladas. Así, las importaciones en ese periodo se incrementaron 26%, lo que equivale a casi 60% del CNA.

Las cifras al 2011 indican que 98% de la producción de trigo se obtiene en el ciclo otoño-invierno, bajo condiciones de riego. Las siembras de primavera verano no son viables técnica ni económicamente.

De acuerdo con el Sistema de Información Agroalimentaria de Consulta (Siacon), 51% de la producción nacional en el 2011 correspondió a trigo cristalino.

Al respecto, se estima que la industria molinera consumió 725,000 toneladas, la industria pecuaria 296,000 y se exportaron 836,000. Es decir, México es excedentario en este tipo de trigo.

Por otro lado, la industria molinera consumió alrededor de 5.1 millones de toneladas de trigo panificable, del cual el país produjo 1.77 millones de toneladas, lo que representa sólo 35 por ciento.

Por las condiciones bajo las cuales se produce el trigo, compite con el cultivo de otros productos en los que también somos deficitarios, como el maíz y frijol, además de otros que presentan mayor rentabilidad como las hortalizas.

Así, es difícil que se pueda expandir la superficie productiva.

Por lo anterior, una posibilidad para bajar el grado de dependencia de trigo importado es reconvertir parte de la superficie que se siembra con trigo cristalino a trigo panificable.

No obstante, al productor primario esta opción no le resulta viable económicamente porque su rendimiento en campo se vería afectado a la baja entre 1.0 y 1.5 toneladas por hectárea, lo cual no se compensa con el sobreprecio observado en el precio por tonelada del trigo panificable.

Éste es un tema en el que la industria nacional debe poner atención.

Si bien por ahora existe oferta mundial de trigo, es bajar el nivel de dependencia. Para ello, es necesario promover variedades de trigo panificable con alto potencial productivo y esquemas comerciales que premien la calidad.

*J. Antonio Manríquez Núñez es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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