Una de las características de nuestro balompié es la opacidad. Nadie rinde cuentas ni muestra contratos... nadie investiga.

¿Qué necesita para entrar al futbol mexicano? En primer lugar, tener mucho dinero, así como Televisa y Cemex; una fortuna, pues. Y segundo, debe saber que nunca hablará de sus números, no lo haga porque es confidencial, y apréndase el siguiente enunciado: Somos una empresa privada y no estamos obligados .

Éste es el tipo de respuesta que dan los clubes cada vez que se les cuestionan los motivos de la falta de transparencia en sus cifras. El futbol mexicano es una de esas instituciones de las que se dicen muchas cosas, se saben otras tantas y nadie hace nada para tener una Liga sin secretos.

A últimas fechas, en la calle, en los programas de televisión y en charlas de café, he escuchado con un dejo de sorpresa: ¿por qué el futbol mexicano no ha salido manchado de todo el escándalo de la FIFA? , o frases como: hasta somos malos corruptos porque no estamos en los grandes negocios como el de FIFA (Andrew Jennings, el periodista que ha desnudado la corrupción, le reveló a la reportera de Proceso Beatriz Pereyra que tiene un archivo dedicado a México).

Pero que los directivos mexicanos no estén en la lista negra del FBI no quiere decir que todo sea transparente y limpio. El futbol nacional está infectado de males, siendo el más grande de todos la opacidad, y justo ahí todo puede ocurrir.

Desde hace un par de años hemos investigado en este diario sobre temas que incomodan a los directivos del futbol nacional: les hemos consultado acerca de salarios, costos y precios de los contratos; si es posible mostrar documentos de éstos; los dobles contratos o triples; de sus declaraciones ante Hacienda, y en 90% de las ocasiones tenemos una negativa. Son confidenciales , responden.

La pregunta es: ¿Son confidenciales o es que no muestran los contratos de sus jugadores porque, para ser sinceros, son tres los que tienen (uno con la FMF, otro con el jugador y otro ante Hacienda)? ¿Por qué los jugadores dicen que las cosas del futbol se quedan dentro de él? ¿Por qué quienes han denunciado corrupción apenas si son escuchados? ¿Por qué el periodismo no hace su labor de investigar?

Justino Compeán, expresidente de la FMF, cada vez que podía decía que la prensa era parte de la familia del futbol , que si le iba bien a la Liga y a la Selección nos iba bien a nosotros. Y en la trinchera de los medios –el círculo más cercano de la sociedad al poder del futbol- no se ha investigado lo que ocurre, se han conformado con informar únicamente si los jugadores saldrán o no a ganar el próximo partido y prefieren no meterse en problemas y seguir siendo parte de la familia.

Pero tengamos claro que nosotros, usted, yo, todos hemos hecho millonarios a muchos: a las televisoras, al consumir sus contenidos futboleros; a los clubes, porque compramos los boletos y playeras y consumimos cerveza en sus estadios.

Es verdad que legalmente no tienen una obligación de decirnos cómo manejan sus negocios, pero también es cierto que deberían tener dignidad ante sus aficionados para decirles que su dinero está en favor del espectáculo para traer buenos jugadores, fomentar la asistencia de los fans, mejorar la industria con futbolistas de calidad, y no porque le conviene a tal o cual promotor.

Los clubes piensan que con ir a hospitales y dar regalos es suficiente para hacer actos de responsabilidad social. Creo que el primer paso para ser un organismo responsable es ser transparente en cuanto a cómo opera y no permitir que ninguna sospecha de lavado de dinero, soborno o malos manejos inunde lo que es el deporte.

¿Cuántas veces los directivos dicen que nuestro futbol está limpio? Hemos tenido empresarios que defraudan a Pemex, los que se llevaron dinero en bolsas de plástico, los acusados de recibir dinero público para hacer funcionar sus franquicias, los que deben impuestos, los que reciben prestaciones de los gobiernos como el comodato de los inmuebles, y nada de eso se dice o sale por sí sólo, todo va forzado.

En tiempos en que los mexicanos dudamos –incluso documentado en estudios- de todas las instituciones, no vendría mal transparentar lo que son. La Concacaf es un organismo privado que, pese a ello, ha decidido abrir sus procesos a la luz pública, y lo hizo hasta que ya nadie creía en ellos ¿Eso es lo que están esperando nuestros directivos: que dejemos de confiar en nuestro futbol?