En medio de la crisis que se vive en la zona euro, en Europa se llegó a la conclusión, de lo conveniente que resultará la publicación de los resultados de las pruebas de estrés realizadas a los bancos de la región, lo cual tiene el riesgo de generar reacciones adversas.

Actualmente, los bancos acumulan una elevada cantidad de deuda pública en sus balances, convirtiéndose así en una pieza clave en la actual crisis fiscal.

Las pruebas de estrés o resistencia, como también se les denomina, permitirán conocer el estado exacto de los balances, que en primera instancia podría ayudar a calmar la presión en los mercados.

En los mercados accionarios, ha pesado el hecho de que la mayoría de los bancos europeos poseen deuda pública de Grecia, Irlanda y Portugal.

Las pruebas de estrés revelan si la institución cuenta con la liquidez y capitalización suficientes para hacer frente a situaciones inesperadas, de tal manera que demuestran si los bancos sometidos a su análisis serían capaces de hacer frente con sus propios recursos, a un deterioro de los papeles soberanos en su poder.

Sin embargo, si se piensa que las pruebas se hicieron con criterios demasiado relajados, las reacciones podrían no ser las esperadas.

Hace poco más de una semana, el Comité de Supervisores Bancarios aplicó una prueba de resistencia a 25 de los más grandes bancos europeos, es decir a aquellas instituciones que en caso de presentarse en quiebra, serían capaces de ocasionar otro colapso a nivel mundial.

España propuso hacer públicos los resultados, desde hace tiempo ha venido apoyando tal idea, ahora Francia y Alemania se sumaron a esta petición.

En información extraoficial, se conoció que Santander y BBVA son las entidades más solventes de Europa. Se espera que las pruebas sean publicadas en la segunda mitad de julio.

La primera ronda de pruebas de estrés se realizó el año pasado y su conclusión fue que, incluso en el peor escenario económico, los grandes bancos resistirían porque cuentan con la suficiente capitalización, aunque podrían llegar a perder hasta 400,000 millones de euros entre el 2009 y el 2010. Los resultados individuales no se publicaron por la oposición de la mayoría de países.

La Reserva Federal de Estados Unidos aplicó pruebas a 19 grandes bancos que representaban 60% de los activos del sistema, cuando la presión sobre su banca se volvía casi insostenible.

Los resultados se publicaron en marzo del 2009, éstos fueron favorables y devolvieron la confianza a la banca internacional y a los mercados accionarios; en ese entonces, los gobiernos de Europa no estuvieron dispuestos a someter a sus bancos a pruebas similares.

El sector bancario ha sido de los más castigados este año, a pesar de las favorables expectativas de ganancias por acción que presenta.

Por otro lado, y en un intento de volver más responsable al sector bancario, la Unión Europea decidió que todos los países de la región deberán obligar a sus instituciones financieras a pagar una tasa con la que se creará un fondo que servirá como reserva para futuras crisis.

De tal manera que, si se presentara una crisis con origen en una institución financiera, no se tenga que recurrir a rescates con dinero público, pues el sector contará con su propio dinero.

Al respecto, el sector ha alertado que esta medida reducirá considerablemente su competitividad a nivel global.

De cualquier manera, la Unión Europea acudirá a la reunión del G-20, que se llevará a cabo el próximo fin de semana en Toronto, Canadá, con la idea de que se sumen el resto de los países.

La propuesta perfectamente delimitada tendrá que estar lista en octubre de este año.

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