Antipolítica

Dimitris Christoulas, jubilado griego de 77 años, redactó cuidadosamente dos cartas. Una la dejó en casa y la otra la llevó consigo a la plaza Syntagma, frente al Parlamento de Grecia en Atenas, donde el miércoles 4 de abril, se pegó un tiro en la cabeza.

Estaba desesperado. Muy desesperado. Pero también muy irritado con el gobierno de su país, por lo que quiso que su muerte fuera un acto eminentemente político.

Así lo dejó en claro en las cartas en la que explicó su acto de quitarse la vida: Dado que no tengo una edad que me permita responder activamente (aunque sería el primero en seguir a alguien que tomase un Kalashnikov [conocido popularmente como Cuerno de Chivo]), no encuentro otro modo de reaccionar que poner un fin decente a mi vida, antes de tener que comenzar a rebuscar en la basura para encontrar comida , escribió a mano en lo que fue su nota póstuma.

Escribió también que se suicidaba en protesta por el plan de austeridad del gobierno que le habían aniquilado su pensión y le habían dejado en la pobreza.

Su acto motivó una serie manifestaciones tanto en Atenas como en Tesalónica, las dos principales ciudades griegas. Las manifestaciones continuaron durante su sepelio, la tarde del sábado 7 de abril. En el sepelio su hija dijo: Creíste inaceptable que ellos mataron nuestra libertad, nuestra democracia y nuestra dignidad , reivindicando el acto político de Dimitris Christoulas.

El suicidio de Christoulas es equiparado, por algunos analistas, al suicido de Mohamed Bouazizi, el joven tunecino que se prendió fuego el 17 de diciembre de 2010 y que detonó la revuelta en su país y posteriormente por todo el mundo árabe.

No sería extraño que el suicidio de Dimitris Christoulas alentara una oleada más amplia y profunda de movilizaciones en Grecia, pues desde fines de 2008 (en aquel entonces con el asesinato de un joven de quince años por la policía ateniense) el país heleno vive un creciente antagonismo social.

El antagonismo social en Grecia se ha intensificado a partir del drástico plan de choque económico que se impuso a ese país por parte de la denominada troika: el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo.

Dicho plan de ajuste ha recortado las pensiones y jubilaciones cerca de 15 por ciento, ha reducido los salarios, en tanto que los precios y los impuestos han aumentado, al tiempo que ha crecido de manera vertiginosa el número de desempleados. En resumen: millones de griegos ven empeorar sus condiciones de vida a un ritmo vertiginoso.

Tan es así que, según citan algunas agencias informativas, el porcentaje de suicidios se ha duplicado en Grecia desde 2009 cuando se empezó a aplicar el plan de ajuste económico.

En ese año hubo 507 suicidios, 622 en 2010 y 598 el año pasado, para un total 1,727 desde que empezó la crisis.

Y no hay remedio posible por parte la clase política griega, pues el gobierno ha perdido la soberanía al estar maniatado por los compromisos con la Unión Europea, y todo para salvar al euro.

Por eso ha ido creciendo de manera importante en Grecia las movilizaciones sociales y al mismo tiempo, formas de resistencia como la toma de fábricas, dejar de pagar impuestos, la creación de cooperativas de producción y consumo entre otras medidas necesarias que han tomado cientos de miles de griegos para subsistir.

Todo este cuadro indica que en Grecia están presentes los elementos para un estallido social de grandes proporciones, estallido que probablemente haga palidecer las movilizaciones de los indignados de 2011.

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@rmartin1011